MANUEL MÉNDEZ - O GROVE
La isla estandarte del turismo en Galicia, A Toxa, fue presa fácil para los vientos huracanados. Los árboles caídos llegaron a afectar a algunos chalés de lujo y cortaron al tráfico varias calles interiores, afectadas también por los corrimientos de tierra y barro registrados a lo largo de la madrugada.
Además, los operarios estiman que sólo en el campo de golf de A Toxa pudieron haber caído cerca de un centenar de pinos, de ahí que la imagen de este terreno de juego fuera dantesca, y eso que sólo tiene nueve hoyos.
El concejal de Seguridad Ciudadana en O Grove, Alfredo Bea, indica que además de los cien árboles caidos en el campo de golf, en la península meca se desplomaron al menos otros tantos, algunos de ellos centenarios. Añade que las fábricas situadas en la subida a Siradella no funcionaron, por carecer de electricidad, y que el viento derribó chimeneas, arrancó los seis paneles solares que estaban colocados sobre el pabellón de los deportes náuticos e incluso destruyó una cristalera en la primera planta de la Casa da Terceira Idade, con lo que provocó importantes destrozos en el interior del edificio.
Torres de media tensión
En el Concello de Vilanova, donde estuvieron sin luz desde las dos de la madrugada hasta cerca de las diez de la mañana, destacan la caída de torretas de media tensión y postes de alumbrado, pero también los árboles arrancados en Xardín Umbrío, San Miguel de Arriba y As Sinas.
La Policía Local explicaba a primera hora de la mañana que dos de los tres accesos principales a la villa estaban cortados al tráfico, y añadían que en Rego do Alcalde los operarios de Fenosa intentaban arreglar las torres de media tensión caídas, pero mientras tanto “viviendas, colegios, instituto y centro médico están sin luz”, decían.
Tanto los agentes como el Concello hablan también de tejados desprendidos, con importantes daños en vehículos estacionados.
Los vecinos de San Miguel se muestran muy enfadados por la caída de árboles, ya que “llevamos mucho tiempo pidiendo que se talen los eucaliptos antes de que ocurra una desgracia”.
Los marineros vilanoveses hablan de destrozos en el puerto, pues al parecer varias embarcaciones se soltaron y golpearon a otras que estaban amarradas.
En Protección Civil de Valga tuvieron que emplearse a fondo para retirar las marquesinas de autobús que el viento situó en medio de la carretera, al igual que retiraron una gran cantidad de árboles caídos sobre vías secundarias, sobre la carretera comarcal y en la Nacional 550.
También hubo daños en electrodomésticos de particulares, entre ellos los del cura de Campaña, otra vez.
Desde Protección Civil de Ribadumia, Catoira y Meis también aluden a árboles caídos, contenedores tirados, problemas en el tendido eléctrico y desprendimientos en tejados.