F.FRIEIRO - VILAGARCÍA
La empresa contratada por el Ministerio de Fomento para ejecutar las obras del vial de acceso al Puerto inició ayer los trabajos de construcción del polémico y controvertido macronudo de la calle Pablo Picasso. Después de debates y posicionamientos claros de las distintas administraciones acerca de que la mejor alternativa para la seguridad del entorno era la ejecución de un paso subterráneo, la propuesta inicial sigue adelante y lo que se construirá en esta zona es una macrorrotonda que no convence ni a las administraciones locales ni a los vecinos del lugar.
Lo cierto es que el inicio de las obras en la rotonda de Pablo Picasso son una muestra más de que los trabajos de ejecución del indispensable vial de acceso a la rada están ya muy avanzados. De hecho, es previsible que se inaugure en el primer semestre de este año aliviando en buena medida el tráfico rodado que día a día circula por calles como la avenida de Doutor Tourón o Rodrigo de Mendoza.
De hecho, las autoridades locales creen que la entrada en funcionamiento de este vial se complementa totalmente con la Variante Norte que ha absorbido también una importante cantidad de vehículos que se dirigen a Carril sin necesidad de pasar por el centro.
Críticas
Lo cierto es que el rechazo por parte del Estado central de ejecutar un paso subterráneo ha caído como un jarro de agua fría no sólo en el gobierno local y en la Autoridad Portuaria, sino también entre los vecinos del lugar. Ellos mismos habían llevado hace dos meses una iniciativa a pleno para lograr el apoyo de toda la Corporación para exigir a Fomento una rectificación que sería “segura para todos”. Los afectados consideran que la ejecución de la polémica rotonda repercutirá sobre todo en los peatones y en las viviendas de la zona dado que, señalan, es un entorno muy transitado sobre todo por niños y personas mayores.
Además de los vecinos, la postura de los partidos de la oposición ha sido clara. Desde el PP indican que “no pueden posponer unos trabajos que, tarde o temprano, se van a considerar extremadamente necesarios y que al fin y al cabo se van a tener que invertir más millones”.
De hecho, los afectados aseguran a día de hoy que no entienden el rechazo en los trabajos porque consideran que sólo retrasarían la conclusión de la importante obra unos días porque “sería trabajar sobre algo nuevo y no sobre algo que está hecho como al final va a tener que hacerse en un futuro”.
Por el momento los trabajos continúan por lo que la regulación del tráfico estará controlada a partir de ahora en ese citado tramo. No hay fecha para la finalización de las obras, aunque la empresa asegura que el ritmo de las mismas es bueno y dentro de lo previsto.