DIEGO DOVAL / VILAGARCÍA
El baloncesto, ese mismo deporte que les sirvió para conocerse, es también el motivo por el cual nuestros dos protagonistas han vivido unas navidades muy especiales, asumiendo de pleno el lema publicitario de un conocido turrón.
Marc Martret y Cristina de Souza defienden los intereses del Establecimientos Otero y del Extrugasa, respectivamente, motivo por el cual se vieron obligados este verano a trasladarse desde su residencia en Andorra, a la que han vuelto estas navidades con más ansia que nunca.
El jugador del Xuven es además un experto cocinero, lo que le lleva a disfrutar de estas fiestas de manera doble. Además, y como el mismo confiesa, "Cris es muy fácil de contentar. Yo hago lo que buenamente se puede y si a ella le gusta mejor que mejor", a lo que su pareja no duda en reconocer que "tengo mucha suerte por que a Marc le gusta cocinar, y para mi forma de ver es un buen cocinero. Intentamos experimentar con la cantidad de buenos productos que tenemos y este año estoy probando muchos platos nuevos en Vilagarcía".
La adaptación a Vilagarcía es otro de los aspectos a los que han tenido que hacer frente este verano, pero la ventaja de que Cristina ya lo conocía facilitó mucho la integración de Marc, quien comenta al respecto que "para ser mi primera experiencia fuera de casa, estoy muy contento, pensé que me seria más difícil la adaptación a un cambio tan importante, pero la calidad humana tanto de la gente club, como la gente de Vilagarcía me ha sorprendido mucho, desde el primer momento me he sentido como en casa, aún así a la família se le echa mucho de menos".
El inicio de los entrenamientos de sus equipos ya los ha devuelto a Vilagarcía tras unos días de reencuentro en el pirineo andorrano y la nieve que Marc tanto añora en Galicia. Allí también estuvo Madox, su perro y también una parte muy importante en su adaptación a Vilagarcía.
En el verano tocará Brasil. La familia de Cris espera.