ANXO MARTÍNEZ / MEIS
La comunidad de montes de Armenteira, en Meis, acordó en una asamblea dirigirse a la Xunta de Galicia solicitando que se regule y restrinja el libre pastoreo de caballos en el monte Castrove. Los vecinos alegan que los caballos sueltos les causan daños en sus pastos e incluso en fincas cultivadas con cereal –sobre todo maíz– o legumbres. Por ello, entienden que es necesario tomar medidas para evitar que los animales sigan accediendo a sus propiedades.
El presidente de la comunidad de montes de Armenteira, Antonino Martínez, explica que la decisión de recurrir a la Xunta de Galicia se tomó en una asamblea de propietarios del monte, a la que acudieron 65 de los 103 comuneros. Antonino Martínez argumenta que el malestar de los vecinos de Armenteira se hizo más evidente en los últimos meses "porque en poco tiempo debieron soltar aquí unos 50 caballos más". Según el presidente de los comuneros es difícil calcular con precisión el número de cabezas que se encuentran en libertad en el monte Castrove, pero afirma que pueden rondar las 200.
Los propietarios de monte comunal que decidieron poner la situación en manos de la Xunta de Galicia y del Seprona –el servicio de protección de la naturaleza de la Guardia Civil– sostienen que los caballos sueltos originan una serie de problemas. "Vemos que están bajando a las fincas particulares –dice Antonino Martínez– y que se comen la hierba y el maíz. Y también son un peligro porque hay veces que te los encuentras en medio y medio de la carretera".
El presidente de los comuneros de Armenteira opina que la solución al problema pasa porque la Xunta obligue a los propietarios de los caballos a tenerlos cerrados dentro de sus parcelas particulares.
El Castrove es un monte que en su parte más alta alcanza los 600 metros de altitud, y que separa por el sur las rías de Arousa y Pontevedra. La mayor parte de su superficie pertenece a los ayuntamientos de Meis (O Salnés), y Poio y Barro (comarca de Pontevedra), y es un lugar donde siempre hubo muchos caballos pastando en situación de libertad. De hecho, existe un "curro" y una "rapa das bestas" –en A Escusa (Poio)–, elementos propios de las zonas montañosas donde hay caballos salvajes desde la antigüedad.
Pero en opinión de Antonino Martínez y de sus compañeros de comunidad es necesario regular y restringir cuanto antes el libre pastoreo, para evitar que el paso y la alimentación de los caballos ocasione daños a terceros. No es un problema nuevo, y de hecho en los últimos meses también se produjeron situaciones de tensión entre los propietarios de caballos y los vecinos en el lugar de Saiar (Caldas).
Los comuneros de Armenteira apuntan que ahora mismo en el monte Castrove puede haber sueltos hasta 200 caballos, y que la mayoría de ellos son de ganaderos de Poio o Curro.
Los comuneros de Armenteira también están muy molestos con las personas que suben hasta esta parte de Meis y hasta el monte con los quads. Afirman que provocan un ruido que impide el descanso y que utilizan cualquier camino o paso forestal, lo que estropea esos pasos. Por ese motivo piden a las autoridades que se tomen medidas para obligar a los conductores de quads a cumplir las normas técnicas de los vehículos –por ejemplo en lo referido a la contaminación acústica– y pretenden señalizar unos caminos determinados, para que los quads no se metan por cualquier lado.