F.F. - VILAGARCÍA
Cada vez que llueve, los vecinos de Vilagarcía activan la alerta roja, y no es para menos. La fuerte tromba de agua caída a primera hora de la tarde de ayer anegó varios garajes y provocó desprendimientos en algunos edificios como el de la Escola de Música. En los treinta minutos que duró el aguacero varios puntos del alcantarillado municipal se colapsaron obligando a los servicios de emergencia a actuar con celeridad para evitar que las bolsas de agua se acumulasen, sobre todo, en la entrada de las viviendas. Los puntos más conflictivos se registraron en el entorno de la rotonda de As Carolinas, así como en la zona de O Rial donde un particular alertó del desbordamiento de un regato cuyas aguas se extendieron en pocos minutos por la carretera PO-549. Algunos de los conductores que pasaban por el lugar se vieron obligados a aminorar la velocidad e incluso a detener su vehículo, dado que la calzada estaba muy deslizante.
Aún así, y pese a los desbordamientos puntuales en el alcantarillado, la peor parte se la llevó ayer el edificio de la Escola de Música de Vilagarcía ubicado en Rosalía de Castro. El deterioro denunciado por padres y usuarios hace ya unos meses se hizo ayer aún más evidente. La acumulación de bolsas de agua provocó el desprendimiento de una placa del falso techo. La suerte hizo que en esos momentos ninguno de los niños que habitualmente acuden al centro se encontrase debajo, aunque la caída provocó la indignación de los padres.
De hecho, el desprendimiento del techo hizo que la lluvia entrase de lleno en las dependencias provocando importantes desperfectos tanto en las partituras como en los instrumentos, además de en el cableado y en el material informático existente en estas dependencias vilagarcianas.
El mal humor era ayer palpable en el lugar y, de hecho, algunos padres manifestaron su intención de hacer llegar una queja formal a la administración local para que tome cartas en el asunto.
Al parecer, la calle Rosalía de Castro fue uno de los entornos más afectados por las precipitaciones caídas ayer. Los servicios de emergencia acudieron hasta la altura del número 122 para proceder al achique de agua que había entrado en un garaje particular.
Además, los efectivos de emergencias municipales se encargaron de controlar las arquetas y alcantarillas en las principales calles del centro.