A.M. - VILANOVA
El Consorcio de Comercio do Salnés celebró anteayer viernes por la tarde la ansiada reunión con la directora xeral de Comercio, Nava Castro, y con el delegado de la Xunta en Pontevedra, José Manuel Cores Tourís. La asociación que preside el cambadés Marcos González quería transmitir a ambos dirigentes autonómicos su más firme rechazo al proyecto de centro comercial en San Miguel de Deiro.
Los comerciantes entregaron a Nava Castro y a Tourís un escrito, en el que afirman que el alcalde de Vilanova, Gonzalo Durán, es insolidario con los vecinos del resto de la comarca, pues opinan que está anteponiendo los intereses económicos de su Concello al bienestar del conjunto de O Salnés.
Una de las principales tesis de Gonzalo Durán es que el centro comercial –que ocuparía una superficie de 84.000 metros cuadrados en San Miguel, y cuyo principal pulmón sería un hipermercado Alcampo– se convertirá en un motor económico de todo el ayuntamiento, y que generará 500 puestos de trabajo.
Pero en opinión del Consorcio de Comercio la intención real del alcalde de Vilanova es solventar de una vez por todas la deuda económica que se le generó al Concello tras la segregación de A Illa en 1997. Y es que, según los datos de los comerciantes, la licencia de obra del centro comercial reportaría 800.000 euros al Concello.
La opinión del colectivo que preside Marcos González es que "no es admisible hipotecar el futuro de los habitantes de O Salnés para intentar solventar la precariedad económica actual de forma insolidaria con el resto de municipios de O Salnés y de sus propios vecinos".
Tras escuchar éste y otros argumentos, la directora xeral de Comercio, Nava Castro, recordó la existencia de una directiva europea que deben aplicar todas las comunidades autónomas. Según un comunicado remitido por el Consorcio, la responsable de la Xunta añade que "se exigirán unos requisitos que hagan que el comercio en general no se vea perjudicado, ni la vida de la población donde se asiente". El Consorcio de Comercio añade que Nava Castro apuntó que a la hora de autorizar o no el centro comercial de San Miguel se tendrá en cuenta diversos aspectos, como los urbanísticos y los accesos por carretera, aunque también recalcó que "si un establecimiento cumple todos los requisitos exigidos se autorizará su apertura".
"La impresión del Consorcio tras esta reunión –añade el comunicado– es que tanto desde la Dirección Xeral de Comercio como desde la Delegación Territorial, el apoyo al pequeño comercio es incondicional". Para la formación que preside Marcos González el gran área de San Miguel de Deiro sería letal para el pequeño comercio y provocaría la "desertización" de las calles de los pueblos.
Otros argumentos del Consorcio es que el centro comercial "no es un proyecto municipal, sino que por el contrario tiene carácter supramunicipal toda vez que la superficie prevista excede con mucho la capacidad de consumo del municipio de Vilanova". Por ello, entiende que tienen que mojarse por igual todos los alcaldes, comerciantes y ciudadanos de O Salnés que no estén de acuerdo con el proyecto.
Opinan también que al llevar el centro comercial al extrarradio se "desertizará" el centro de Vilanova, influyendo negativamente en su desarrollo urbano. En cuanto a la promesa de que se crearán 500 empleos, los comerciantes afirman que a cambio se destruirían 2.200 puestos de trabajo, por lo que al final el balance sería negativo.
Por todo ello, el Consorcio reitera su oposición a ese centro comercial, en el que también se instalaría Miró o C&A.