M. MÉNDEZ - O SALNÉS
Los aficionados al surf han sido incapaces de ponerse de acuerdo, y aunque llevan meses dando vueltas a una reclamación generalizada, como es la de disponer de duchas en la playa de A Lanzada también durante la temporada invernal, ayer fueron incapaces de ponerse de acuerdo para colocar los artefactos artesanales que ellos mismos habían presentado como buenos.
Lo que ocurrió fue que se habían citado en la playa para colocar duchas rudimentarias, consistentes en un depósito de plástico para recoger agua y canalizarla mediante una manguera y un grifo, y que los surfistas, una vez finalizada la actividad, tengan un lugar en el que eliminar el agua salada y la arena de sus trajes y su cuerpo.
Una de esas duchas artesanales llegó a ser instalada sobre una de las casetas de madera existentes en la playa, pero el encargado de esta medida, al ver que otros surferos seguían en el agua y que nadie acudía para ayudarle, optó por desmontar el artefacto y marcharse a casa con los trastos bajo el brazo.
La situación no deja de ser curiosa, e incluso simpática, pero demuestra que la falta de unidad de los surfistas puede dejarlos sin las duchas que tanto reclamaban.