M.G. - VILAGARCÍA
La propagación de carteles de alquiler o venta de bajos por distintos puntos del casco urbano de Vilagarcía es un claro síntoma de la situación de crisis que viven los sectores inmobiliario y de la construcción en esta ciudad.
El sector de promoción inmobiliaria de la Cámara de Comercio de Vilagarcía califican de "catastrófico" este año, aunque mantiene la esperanza de un repunte a partir del próximo ejercicio económico al entender que la crisis económica ya ha tocado fondo y que podrá ir mejorando la situación en 2010.
En el apartado de alquiler y venta de bajos comerciales en el casco urbano, el incremento del número de locales que se ofrecen tiene una relación directa con el cierre de comercios en la ciudad. Fuentes camerales señalan que siempre se abrieron y cerraron comercios, pero este año el porcentaje de cierres es de diez frente a uno que decide iniciar la apertura de actividad.
Peatonalizaciones
Las principales esperanzas para este sector, además del repunte de la economía que se espera para el año próximo, radican en los cambios urbanísticos aplicados por el Concello en los últimos meses, como son las obras de peatonalización de la calle Alcalde Rey Daviña y en el entorno urbano.
Dada la nueva imagen de estos céntricos viales, algunas cadenas textiles de ámbito nacional se han interesado por la adquisición de bajos en Rey Daviña. De prosperar la negociación estas cadenas se plantearían abrir comercios en Vilagarcía, contribuyendo a la catalogación de la ciudad como polo comercial.
También hubo interés por bajos en Castelao, que es otro de los viales sobre los que el Concello pretende actuar para complementar el paseo peatonal por el centro neurálgico de la ciudad hasta el complejo histórico artístico de Vista Alegre.
La mejora de la situación del comercio local también incide positivamente en la promoción inmobiliaria tanto en lo que afecta a bajos comerciales como a los edificios. Por este motivo, empresarios del sector inmobiliario y comerciantes de la ciudad celebran el creciente interés de las cadenas textiles nacionales por instalar sus negocios en el centro de Vilagarcía de Arousa.
En cuanto a la construcción de edificios de viviendas, la actividad también se ha visto mermada considerablemente este año.
Son pocas las edificaciones que se llevan a cabo dada la sensible disminución de la demanda de pisos. Si un promotor vendía en Vilagarcía unos cuarenta pisos al año, ahora se siente satisfecho si consigue colocar cuatro.
La crisis económica, el incremento del paro y el endurecimiento de la concesión de hipotecas por parte de las entidades bancarias han contribuido a este importante parón en el sector de la construcción.
Como consecuencia, las empresas constructoras se han visto obligadas a reducir sus plantillas para tratar de mantenerse a la espera de que mejore la situación.