A.M. - CAMBADOS
Nueve de los mejores fotógrafos que trabajan en la actualidad en O Salnés están reunidos en "9 Olladas", una exposición colectiva organizada por el Concello de Cambados y la Diputación que puede visitarse hasta el 9 de enero en el pazo de Torrado. La muestra permite asomarse a nueve perspectivas, a nueve estilos, a nueve universos personales singulares.
Ahí está el sello tan característico de Eduardo Apariz, cuyas fotografías podrían confundirse con cuadros o con fotogramas de una película en blanco y negro. En sus fotos, los personajes se mueven como sombras incorpóreas, o como individuos que están a punto de convertirse en fantasmas. El Santo Encuentro en la plaza de Alfredo Brañas, la torre de San Sadurniño, O Sarrido... son algunos de los escenarios donde transcurren los episodios de vida cotidiana capturados por Apariz.
También Mónica Irago y Martina Miser presentan una serie de imágenes "cambadesas". La primera de ellas entra en el viejo cementerio de Santa Mariña y presenta unas imágenes en blanco y negro en las que resaltan como gritos las cruces, los ángeles de mármol y las bolas de los crisantemos. Miser, por su parte, rinde un tributo al mar y a sus habitantes, desde el pescador, zarandeado por los años y los sacrificios, hasta la vieira o la Virgen del Carmen.
En "9 Olladas" prima la diversidad. Emilio Moldes consigue plasmar con su serie sobre la rapa das bestas toda la violencia que acompaña este ancestral ritual; Yael Domínguez opta por la plasticidad de los deportes náuticos; Gonzalo Salgado desembarca en Cambados con unos paisajes en los que el cielo, a diferentes horas del día y bajo diversas condiciones atmosféricas, adquiere una expresividad tan fuerte que parece trastocar los estados de ánimo.
Vítor Nieves asoma al espectador a una clase de "feísmo para principiantes", en la que propone una reflexión sobre la pobreza, la discapacidad o los malos tratos. Completan la muestra Iñaki Abella y José Luiz Oubiña. Su propuesta es coincidente: hacer grande lo pequeño; visible lo que pasa desapercibido. Las camelias del Parador de Turismo inspiran a Oubiña, mientras que Abella espía con un objetivo macro a los seres más diminutos del reino animal.