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HEMEROTECA » |
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MANUEL MÉNDEZ - O GROVE El niño E.I.R.P., de sólo 5 años, perdió la vida, y su niñera, I.J.D., resultó herida en una pierna cuando ambos caminaban por la acera tras ser arrollados por un turismo, en la céntrica calle Alexandre Bóveda, de O Grove.
El menor fue alcanzado por la espalda y aplastado contra una valla. Inmediatamente fue recogido por un vecino que pasaba por allí. E.I.R.P. le dijo que le dolía la barriga, pero de pronto perdió el conocimiento y sufrió una parada cardiorrespiratoria.
La conductora del vehículo que causó el trágico siniestro –un Mazda 3– es también grovense. Responde a las iniciales M.C.O. y tiene 63 años. Asegura que cuando arrancó su coche sufrió un desvanecimiento que la llevó a invadir la acera del lado contrario, donde se encontraban el pequeño y la cuidadora.
El niño había asistido a clase, en la escuela unitaria de Monte da Vila, y antes de ir a almorzar se dirigía junto a su niñera al colexio de Rosalía de Castro para recoger allí a sus dos hermanas, de 7 y 10 años. Algunos vecinos señalan que la familia reside en la villa desde hace un par de años, cuando los padres, procedentes de Argentina, decidieron instalarse en O Grove.
Cuando se produjeron los hechos eran poco más de las 13.35 horas, pues la alerta de la emergencia que consta en el servicio 112 se dio a las 13.43 horas. Fue al filo de las 15.30 cuando los servicios médicos constataron el fallecimiento del pequeño.
A partir de ese instante el cadáver permaneció en la zona –dentro de la ambulancia– durante casi una hora más, a la espera de que se autorizara su levantamiento. A eso de las 16.20 horas, y quizás para poner fin al triste episodio que se estaba viviendo, alguien dio orden a la ambulancia de que llevara el cuerpo al centro médico, para realizar allí todos los trámites forenses y judiciales antes del traslado a Pontevedra para que se le practicara la autopsia.
Mientras era atendido por los cuatro médicos presentes, E.I.R.P. permaneció sobre la acera y luego en el interior de la ambulancia durante casi dos horas. Al parecer, según explican desde los servicios de emergencias, los facultativos intentaban estabilizarlo antes de efectuar su traslado en helicóptero, que esperaba en la explanada de O Corgo.
Los facultativos practicaron al menor infinidad de masajes cardiorrespiratorios durante esas dos agónicas horas vividas en O Grove, pero como queda dicho no sirvieron de nada. Si conseguían recuperarlo de una parada cardiorrespiratoria inmediatamente entraba en otra, de ahí que estabilizarlo para garantizar el éxito de la evacuación resultara del todo imposible.
Aquello desesperaba a los testigos y, sobre todo, a los padres del pequeño, presentes en el lugar durante todo el proceso y, lógicamente, destrozados por los nervios y la ansiedad.
Se vivieron escenas de dolor y conmoción, especialmente cuando se comprobó que el pequeño estaba muerto. Incluso se produjeron desmayos, como el protagonizado por una familiar de la conductora del coche, a la que acompañaban el hijo y el marido.
Las decenas de personas que se habían congregado en la zona asistían impotentes a los trabajos de los equipos médicos. Y a medida que abandonaban el lugar comentaban lo sucedido a otros vecinos, de ahí que la noticia se extendiera como la pólvora y que en muy pocos minutos prácticamente todo el pueblo meco conociera de la existencia del trágico suceso. También estuvieron en el lugar de los hechos representantes de la corporación municipal, encabezados por el alcalde y el concejal de Seguridad Ciudadana, Alfredo Bea, quien explicó que la conductora del turismo que arrolló al niño "es una mujer que está a tratamiento y periódicamente sufre desvanecimientos".
El propio edil indica que "la autora del atropello alega que perdió el sentido y que por eso invadió la acera por la que caminaba el niño".
Según las fuentes de la investigación y el citado concejal, "el coche estaba estacionado en el margen derecho de la calle Alexandre Bóveda, en sentido Terra de Porto. La conductora arrancó y en lugar de seguir avanzando por la carretera la cruzó para invadir la acera del margen izquierdo", por la que caminaban el niño y su cuidadora.
"Lo que parece increíble es que pueda seguir conduciendo una persona que supuestamente está en tratamiento y que tiene antecedentes por desvanecimientos, según indican todos los que la conocen", lamenta el concejal Alfredo Bea.
El edil coordinó el trabajo de Policía Local y Protección Civil, tanto para acordonar y garantizar la seguridad en la zona tras el accidente, como para habilitar la explanada de O Corgo para el aterrizaje del helicóptero.
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