M. MÉNDEZ - CAMBADOS
Satisfacción y alivio. Es lo que sienten marineros de Cambados y rederas después de comprobar que el buque Alvor fue reubicado dentro de la zona de amarre. De este modo se pone fin a una polémica desatada hace una semana, cuando el palangrero llegó al puerto cambadés para situarse en una zona en la que, según los usuarios habituales del puerto, causaba enormes molestias.
Con el traslado de la embarcación, desplazada apenas unos metros, todo parece resuelto, de ahí que el colectivo de profesionales de Cambados dijera ayer que el problema está solventado.
Como se explicó el sábado, se trata de un barco de 46 metros de eslora que se situó en un costado del dique de abrigo que permanece hundido en el puerto de Tragove, al lado de la nave de reparación de redes. Llegó con permiso para quedarse, parece que por espacio de tres meses, y su ubicación indignó a los marineros, y especialmente a las rederas.
Incluso llegaron a producirse momentos de gran tensión que hicieron precisa la presencia de la Guardia Civil, pues mientras el atunero parecía llegar para quedarse, e incluso para ser sometido a algunas reparaciones, rederas y marineros de Cambados no encontraban explicación a cuanto estaba sucediendo e insistían en que su trabajo diario se veía claramente afectado.
"Es un abuso de poder y está en juego el pan de siete mujeres, pues tenemos un montón de redes pendientes de arreglar y ahora los barcos no van a poder retirarlas a causa de la presencia de este barco", denunciaban las rederas, visiblemente irritadas, durante la tensa jornada del viernes.
Además, tanto ellas como los marineros advertían de que el lugar elegido para amarrar al Alvor no está autorizado para ello –salvo para labores de descarga de productos–, a lo que añadían que están pendientes las obras de construcción del dique hundido, las cuales también podrían verse amenazadas en caso de que el buque permaneciera allí durante mucho tiempo.
Incluso parece que el alcalde medió en la polémica y contactó telefónicamente con Portos de Galicia para pedir explicaciones y solicitar soluciones.
Finalmente la polémica presencia del buque se limitó a un mal trago que duró tanto con el puente festivo.