F.F. - VILAGARCÍA
La puesta en marcha del departamento de extración para los análisis clínicos del ambulatorio de San Roque ha obligado a la “reestructuración” de algunas de las consultas, según manifestaban ayer algunos de los facultativos del centro vilagarciano.
El acondicionamiento del cuarto ubicado en la parte baja del inmueble obligó a desplazar a una de las matronas que hasta ese momento atendían a sus pacientes en ese enclave a otra habitación compartida. Así las cosas, en la actualidad dos matronas comparten consulta y atienden a sus pacientes en la primera planta del ambulatorio vilagarciano y separadas únicamente con una cortina.
La reacción tanto por parte de los facultativos como por parte de las pacientes no se ha dejado esperar. Las mujeres que acuden de forma periódica hasta el ambulatorio consideran que al tener que compartir la consulta con otros pacientes “carecemos de la intimidad que este tipo de cosas requiere”. Las afectadas señalan que “no es lo mismo que acudas al dentista que a la matrona porque los temas que se tratan son más personales y no a todas nos gusta que otras personas estén escuchando lo que estamos diciendo a los profesionales”.
Descontento
Según las matronas que ejercen en este centro, la situación de malestar se agrava sobre todo cuando alguna de las pacientes acude a la consulta con su pareja “y éste tiene que estar escuchando lo que se dice, sin ningún tipo de intimidad ni para unos ni para otros”.
Las pacientes insistían ayer en que hoy en día las cuestiones que se tratan en la consulta de una matrona son “múltiples y diversos y van desde enfermedades de transmisión sexual, hasta la píldora del día después pasando por problemas que puedes tener antes o después del embarazo”.
En este sentido, algunas insisten en que “además en Vilagarcía nos conocemos todos y no es agradable que tu vecino tenga que enterarse de qué es lo que estás haciendo en el médico o no”.
Las matronas que actualmente comparten consulta en el centro de salud manifiestan que esta nueva situación es por “imperativo legal” del departamento de Atención Primaria y que “llegaron un día y nos dijeron que teníamos que estar las dos en una misma habitación porque la analítica venía para aquí y no había espacio suficiente”.
La falta de espacio es, precisamente, uno de los argumentos que los principales críticos con el traslado del servicio de extracción desde la Casa do Mar hasta el ambulatorio han esgrimido desde un primer momento. Voces como las vertidas desde la Plataforma en Defensa da Sanidade Pública insistían en la urgencia de hacer un estudio para valorar las necesidades reales del área sanitaria de O Salnés y de determinar si es necesario o no dotar a la capital arousana de un nuevo centro de salud.