A.T. - VILAGARCÍA
Los operarios de la empresa Acisa (Aeronaval de Construcciones e Instalaciones, S.A.), con sede en A Coruña dieron anoche los últimos retoques a la instalación de las dos cámaras que de forma inmediata van a multar a aquellos conductores que se salten el semáforo en rojo, tanto en la calle Juan Carlos I como en Rosalía de Castro.
Vilagarcía se convierte así en la primera ciudad gallega que cuenta con este tipo de dispositivos que vigilan de día y de noche el paso de turismos por esta zona, aunque en esta primera fase, el visor sólo está orientado para los vehículos que circulan desde el centro de la ciudad hacia Carril.
El sistema tiene la única finalidad de control de la seguridad vial con el fin de prevenir tanto atropellos como accidentes de tráfico, en una zona en la que se cometen numerosas infracciones, por lo que las cámaras actuarán como un agente permanente de policía.
Según explica Antonio Rodríguez, encargado de la instalación, el objetivo está orientado hacia la calzada por lo que en ningún caso atentará contra la privacidad de las personas. "La cámara visualiza permanentemente la zona pero sólo graba la matrícula del coche que se ha saltado la señal luminosa".
De hecho, el dispositivo cuenta con dos cámaras, una que visualiza la zona de circulación y otra que dispone de un sofward capaz de traducir la matrícula del coche que incumplió las normas de circulación".
Precisamente es este exclusivo dato, con la fotografía del turismo, lo único que, a través de un sistema inalámbrico llega a la jefatura de la Policía Local, cuyos agentes son los competentes para dar curso a la sanción correspondiente. Ninguna otra imagen podrá ser visualizada ya que no queda registrada en el equipo.
Por ello, a partir de ahora, los conductores que circulen por estas dos calles deberán tener la máxima precaución y estar atentos a las luces de los dos semáforos, tanto de día como de noche pues el sistema incorpora un dispositivo de visión nocturna.
A la vez, los conductores deben saber que sólo se enterarán de que han sido captados por la cámara, una vez que la multa en papel les llegue a su domicilio "pues al igual que los radares de la Guardia Civil de Tráfico ya no disparan el flash, por lo que el conductor no se da cuenta de la situación en el momento aunque sea consciente de que ha cruzado en rojo el cruce".
El sistema es también, en cierto modo, permisivo, pues deja unas fracciones de segundo al conductor que haya cruzado en ámbar la calle.
Las cámaras ya fueron instaladas hace algo más de un mes en pruebas pero luego fue retirado para perfeccionarlo.
Ayer mismo se colocaron de forma definitiva si bien hoy todavía realizarán las comprobaciones necesarias para que el nuevo sistema tenga la máxima eficacia.