FÁTIMA FRIEIRO - VILAGARCÍA
Varios vecinos de Vilagarcía de las zonas de Juan Carlos I y Rosalía de Castro denuncian la presencia de una pandilla de “okupas” que durante el fin de semana pernoctó en el antiguo edificio del Liceo Casino ubicado justo al lado del ayuntamiento. El inmueble es propiedad en la actualidad de la promotora Inversión Liceo Marítimo, aunque la entidad cultural vilagarciana utiliza sus dependencias a modo de almacén mientras que el edificio no sea derrumbado.
El presidente del Liceo, Álvaro Paz, señalaba ayer que el inmueble ha sido utilizado en diversas ocasiones por personas ajenas a la entidad y que, muchas veces, incluso han llegado a robar el plomo de las tuberías de la calefacción para revenderlo luego en el mercado negro.
Paz insiste en que a día de hoy no existe en el interior del edificio ningún elemento de valor, aunque reconoció que hace tan sólo unos días se retiró del edificio de Ravella el archivo histórico del Liceo que fue trasladado ahora a la sede de la entidad ubicada en la calle Castelao.
Paz manifestó que en el local se acumulan mesas y sillas y reconoció que muchos de los “okupas” que pasaron días en el local se apropiaron en diversas ocasiones de material del Liceo.
Lo cierto es que el acceso al viejo edificio es fácil, dado que no existe una cerradura que impida la entrada a personas ajenas a la propiedad. Aún así, personal del Liceo se desplazó ayer por la tarde hasta Ravella para comprobar “in situ” los daños que pudieron haber causado los “okupas”.
Pendiente
Álvaro Paz recordaba ayer que el Liceo Casino firmó el contrato de venta del inmueble el pasado mes de julio y que la empresa propietaria posee licencia municipal para construir en la céntrica parcela un bloque de edificios.
El presidente de la entidad vilagarciana mantiene que en el Liceo no saben a ciencia cierta cuando se procederá al derrumbe del inmueble, pero señalan que ellos serán avisados con antelación para retirar todo el material acumulado en el interior durante los últimos meses.
El antiguo edificio del Liceo es uno de los muchos que, a día de hoy, permanecen abandonados en el centro de la ciudad y que de manera habitual es utilizado por los toxicómanos para pasar la noche, sobre todo en los meses de invierno cuando aprieta el frío. Los vecinos reclaman que se cierren las puertas de una forma más segura porque afirman que no les gusta que “ciertas pandillas” se agolpen en el interior sin permiso del dueño.