M. MÉNDEZ - VILAGARCÍA
Enrique Sierra Buceta, un vecino de Vilagarcía de 34 años, acudió al Hospital Comarcal de O Salnés para que le operaran la mano derecha y le extrajeran unos quistes. Tras la intervención comprobó que tres de sus dedos estaban atrofiados, y además sufre un insoportable dolor que lo ha llevado a meterse de lleno en una batalla judicial mediante la cual reclama que se depuren responsabilidades.
Según consta en la denuncia presentada en el Juzgado de Instrucción de Vilagarcía, Enrique Sierra se sometió a una intervención quirúrgica de "dupuytren" en su mano derecha el pasado 11 de mayo. Tenía unos quistes, "y la operación consistía en la extirpación de los mismos". A posteriori, el servicio de traumatología del hospital le prescribió la realización de sesiones de fisioterapia, las cuales comenzaron el 16 de junio.
Tuvo que dejar la rehabilitación antes de tiempo, pues la mano operada "presentaba un aspecto cada vez peor, sufriendo dolores intensos".
En la denuncia, avalada por diferentes informes médicos, se hace constar que antes de la operación el joven vilagarciano "presentaba únicamente quistes a nivel de la palma de la mano, siendo su movilidad absolutamente normal, y con dolor sólo cuando apretaba algo con fuerza". Sin embargo, tras la intervención "ha quedado en una situación totalmente lamentable, ya que no puede abrir la mano, tiene rigidez en los dedos, presenta gran dolor, que se extiende al brazo, e incluso se le duerme la mano, además de tenerla continuamente sudada, sin motivo para ello".
Enrique Sierra Buceta denuncia tanto lo sucedido como el oscurantismo con el que parece haberse encontrado, "pues los médicos se tapan y se pasan la pelota unos a otros y nadie tiene la culpa de lo que ha pasado".
Al margen de la gravedad de las lesiones que presenta en la mano y del dolor que siente, a veces insoportable", está el daño moral que dice sufrir, "pues está claro que me he quedado sin mano para toda la vida", dice.