REDACCIÓN - VILAGARCÍA
La seguridad vial es cuestión de voluntad y así ha quedado reflejado durante el presente año con el plan de elevación de pasos de cebra e instalación de semáforos en zonas en las que habitualmente se registraban atropellos, algunos mortales.
Sin embargo, los trabajos en este sentido han sufrido un importante parón en las últimas semanas, como se puede comprobar en la peligrosa recta de Rubiáns y en Doctor Tourón.
Es cierto que se han instalado ya las señales luminosas comprometidas pero su funcionamiento se ha dejado para más adelante, sin que se haya anunciado ninguna fecha.
De momento, los semáforos funcionan sólo en ámbar, lo que quiere decir que cuentan ya con luz eléctrica, un defecto que se alegó a principios de mes, en fechas próximas a la celebración del día de difuntos.
Desde aquella, estas señales sólo advierten de que se circule con precaución por la zona, pero en absoluto ayuda a los peatones a cruzar la calzada, por lo que sigue existiendo un riesgo potencial.
También se observa cierta improvisación en las cámaras de seguridad instaladas en puntos estratégicos de la ciudad y que son colocados y retirados "para tareas de comprobación".
Otros ejemplos pueden verse en los últimos pasos de peatones elevados, como el construido frente al mercado de abastos. Este paso elevado está concluido pero falta por ser pintado.
Las autoridades municipales seguro que justificarán la tardanza en el mal tiempo y que no es momento para dibujar la señal horizontal.
Mientras tanto, en todos estos lugares se producen situaciones complicadas de circulación ya que no se obliga a los conductores a realizar maniobras concretas y por tanto se sigue circulando a voluntad.
Asimismo queda la presión municipal para que Tráfico autorice la construcción de "lomas" en la carretera de Pontevedra, con el fin de que se cumpla la obligación de circular a 50.