REDACCIÓN - RIBADUMIA
Ribadumia padeció ayer problemas derivados de las intensas lluvias caídas en algunos momentos durante la noche pasada. Así, se registró una inundación de cierta consideración en la carretera que une Ribadumia y Barrantes. Sobre las 10.30 horas de la mañana una de las alcantarillas de desagüe de pluviales se vio incapaz de absorber todo el agua, por lo que se formó un charco que ocupaba todo un carril de circulación.
El ayuntamiento envió a la zona a un operario para que procediese a la limpieza del sumidero, y a partir de ese momento la situación mejoró.
Otro punto conflictivo cada vez que llueve con cierta intensidad es Cabanelas, así como las fincas situadas a ambos márgenes del río Umia, algunas de las cuales pertenecen a la concentración parcelaria de Oubiña.
Estas fincas ya quedaron inundadas tras el temporal de hace una semana, pero volvieron a anegarse durante la madrugada de ayer. Éste es un punto de frecuentes inundaciones, lo que supone un perjuicio considerable para los propietarios de esos campos, que pasan varias semanas anegados a partir de octubre. Esa circunstancia motiva que esas tierras apenas puedan ser trabajadas durante la campaña de otoño e invierno.
Los agricultores han demandado en más de una ocasión la limpieza del cauce del río Umia, para evitar o cuando menos minimizar los desbordamientos de agua por culpa de los obstáculos en el río. Pero esas limpiezas no son todo lo frecuentes que se espera, lo que causa problemas no sólo en Cabanelas sino también en As Aceñas, entre Vilanova y A Illa.