MANUEL MÉNDEZ - AROUSA
Las dos primeras jornadas de subasta de centollo en lonja han desatado la indignación de no pocos profesionales que venden sus productos en las plazas de abastos, pescaderías y supermercados. Consultados tanto el lunes como ayer, indican que en determinadas lonjas se venden grandes cantidades de crustáceo directamente a particulares, "y a eso hay que sumar toda la centolla que venden algunos marineros de forma irregular en cuanto llegan a puerto, sin pasar por lonja, y la que se comercializa de manera clandestina y ambulante".
Todo ello, argumentan, "supone una clara competencia desleal que nos está causando enormes problemas desde hace años, pero que ahora, con la crisis económica que vive el país, puede llevar a la ruina a muchas familias, ya que cada vez se compra menos marisco".
La mayor indignación se respira en O Grove, donde en el mismo edificio conviven las pescantinas de la plaza de abastos, la lonja, la venta directa y la pescadería instalada por la cofradía de pescadores para comercializar el producto sin salir del edificio y a precios más asequibles de lo habitual.
"Están matando nuestros negocios", sostienen las vendedoras mecas. A modo de ejemplo, ayer vendían su centollo a precios que oscilaban entre los 12 y los 15 euros, prácticamente aplicando un margen de ganancia de uno o dos euros respecto al coste en lonja. Pero allí mismo, en la pescadería de la cofradía, el precio era de 10,50 para las mejores piezas, "y así es imposible competir", lamentan las pescantinas mecas.
En Cambados ocurrió otro tanto, y algunos profesionales sostienen que "nunca antes se habían reunido tantos particulares en la lonja para comprar directamente la centolla".
Esta situación, inciden, "es muy peligrosa, pues mientras nosotros tenemos que cotizar como profesionales, pagar tasas, seguros y muchas veces, empleados, nos encontramos con la competencia que entraña que vendan nuestro producto directamente al consumidor, pues de este modo van a comprarlo a las lonjas y después ya no acuden a las plazas y pescaderías".
"En Cambados y O Grove están comprando a veces más particulares que profesionales", espetan las peixeiras consultadas.
Producto foráneo
Las mismas fuentes advierten de que "el consumidor debe prestar un cuidado especial, pues en algunos establecimientos venden centolla del Cantábrico o francesa al precio de la gallega, por lo que es aconsejable aprender a diferenciarla, ya que la nuestra, por su mayor calidad, suele ir más cara".