M. MÉNDEZ - O GROVE
Óscar M.F.F., Gonzalo B.C. y Alberto S.M., los tres jóvenes grovenses que en julio de 2008 golpearon brutalmente a su amigo Jonathan Filgueira, que fue ingresado de urgencia en el Hospital Xeral Cíes de Vigo a causa de la gravedad de las heridas, no tendrán que ingresar en prisión.
Así lo acordaron ayer los abogados de la defensa y la acusación, antes de que se celebrara el juicio previsto, que finalmente no fue necesario llevar a cabo.
Los tres implicados en este caso fueron condenados a un año y nueve meses de cárcel y a pagar una sanción global de 9.000 euros, de los cuales 6.000 corresponden a indemnización y los 3.000 restantes se imponen en concepto de multas.
Trabajos comunitarios
Como queda dicho, no van a prisión porque dos de los jóvenes implicados no tenían antecedentes. El tercero sí tenía pendiente una condena menor, pero finalmente se le conmutaron un par de meses por trabajos comunitarios en el Concello de O Grove, por lo que también evita acabar entre rejas.
Las fuentes consultadas indican que uno de los tres se confesó autor material de la agresión y se comprometió a asumir el pago íntegro de la sanción económica.
Jonathan Filgueira López tenía 22 años cuando el 12 de julio de 2008 fue golpeado con tal virulencia que tuvo que ser sometido a una operación a vida o muerte en el hospital de Vigo.
Habían salido de marcha el viernes por la noche, junto con sus amigos, y quisieron acabar la fiesta aquel sábado a mediodía en la playa de As Pipas, en Reboredo. No habían ido a dormir y estaban "de reenganchada", después de la movida nocturna.
Fue entonces cuando sus acompañantes la emprendieron a golpes con él, causándole importantes heridas que incluso hicieron temer por su vida.
"No sabemos si sufrirá algún tipo de trastorno cerebral, pues le abrieron la cabeza a golpes y se la destrozaron haciendo que el cráneo se le acercara peligrosamente al cerebro", explicaban sus familiares.
"No murió por poco"
Afortunadamente el joven se recuperó, tal y como confirmaba ayer su abuela. "No murió por muy poco y ahora tiene un enorme dolor de cabeza con mucha frecuencia, pero al menos quedó bien, y aunque lo pasa mal y tuvo que ir durante meses a rehabilitación curó perfectamente".
"Estaba jugando en la playa y los otros chicos quisieron tirar a mi nieto al agua, él no les dejó, y al oponerse pegó una bofetada a uno de los amigos, y por eso empezaron a pegarle de forma salvaje", apostillaba la abuela.
Tres días después de la agresión la Guardia Civil de O Grove detuvo a Óscar M.F.F., de 27 años, y a Gonzalo B.C., de 28. Dos días más tarde los agentes detenían también a Alberto S.M., de 25.
Tras las declaraciones previas de los imputados se supo que cuando los tres presuntos agresores y el joven herido estaban de fiesta en la playa de As Pipas quisieron arrojar al agua a Jonathan Filgueira, que instintivamente se revolvió y supuestamente abofeteó a uno de sus agresores.
Fue entonces cuando sus acompañantes empezaron a golpearlo con fuerza hasta hundirle el cráneo.
Uno de los detenidos, Gonzalo B.C., explicaba a FARO en julio de 2008 que "la cosa se agravó demasiado... todo empezó como una broma porque estuvimos toda la noche de fiesta y nadie quería hacer daño a este chico ni causarle tantas heridas", argumentaba.
El propio Jonathan Filgueira, consultado cuando se encontraba aún en el Hospital Xeral Cíes de Vigo –tras haber sido trasladado a planta–, esgrimía que sus agresores lo habían telefoneado para disculparse, "pero no quise hablar con ellos", a lo que añadía que su madre había puesto la correspondiente denuncia "y seguirá adelante".
Lo tiraron al agua
El joven herido manifestó en su momento que él y sus amigos "habíamos comprado unas sardinas y nos fuimos al chiringuito de As Pipas para comerlas, y allí empezó todo, cuando me tiraron al agua".
A medida que se recuperaba de sus heridas en el hospital de Vigo, Jonathan Filgueira aportaba nuevos datos sobre lo sucedido en la playa de As Pipas. "Mis agresores tratan de taparlo todo, pero tenían que haber pensado las cosas antes de comportarse de ese modo –decía hace 16 meses–. Me dieron puñetazos y patadas, de forma fuerte y continuada, hasta que me hundieron el cráneo (...) Claro que temía por mi vida, pues cuando me vi allí tirado y sangrando por todas partes pensé que me mataban". Según Filgueira, "hubo un momento en el que creí que todo se acababa porque no sabía hasta dónde podía llegar aquella brutal paliza".