MANUEL MÉNDEZ - AROUSA
La pesca de centolla se realiza cada año desde el 2 de enero al 30 de junio, y desde el 23 de noviembre al 31 de diciembre. En función del calendario festivo y de las preferencias de la flota puede hablarse de una campaña anual, con dos períodos claramente diferenciados, o de una campaña prácticamente continuada que avanza siempre desde mediados de noviembre hasta finales de junio.
Quizás sea más apropiado decir que la campaña comienza ahora y finaliza cuando llegue el verano. Y en este tiempo la flota de enmalle aspira a llevar a lonja alrededor de 300 toneladas de este preciado crustáceo. El mayor volumen de descargas se vive, precisamente, en esta recta final del ejercicio, para aprovechar el tirón de las compras navideñas pero, sobre todo, porque es en otoño e invierno cuando la centolla “está en carne”, es decir, cuando tiene mayor calidad.
Entre noviembre de 2008 y el 30 de junio de 2009 se subastaron en las rulas gallegas casi 294 toneladas de centollo que ofrecieron un resultado de 3,2 millones de euros. En esa edición las lonjas subastaron más de 176 toneladas en la recta final del año 2008, y poco más de 117 toneladas en los seis primeros meses de 2009.
Ligeramente más floja había resultado la campaña anterior, con 95 toneladas en los dos últimos meses de 2007 y 114 toneladas en los seis primeros de 2008, con unos ingresos totales de primera venta de 2,8 millones de euros.
Una de las mejores campañas se vivió entre noviembre de 2006 y junio de 2007, en aquella ocasión con 230 toneladas subastadas en el periodo otoño-invierno y con 149 toneladas más desde enero hasta junio, todo ello por valor de 3 millones de euros.
2005-2006
Pero la mejor campaña se vivió, sin duda, entre noviembre de 2005 y junio de 2006, con un total de 377 toneladas de centolla que supusieron en lonja 3,3 millones de euros.
En aquella edición se llevaron a lonja nada menos que 225 toneladas en las semanas previas a la Navidad.
Resulta evidente que la principal actividad se desarrolla en noviembre y diciembre, cuando el mar está revuelto, ya que es en estas condiciones cuando la centolla “enmalla” mejor, es decir, cuando se introduce con mayor facilidad en el arte de pesca conocida como “miño”. No obstante, también hay que tener presente que en casos de fuerte temporal las dificultades para la flota son mucho mayores, y en años especialmente duros las condiciones meteorológicas pueden mermar de manera importante la actividad de los pescadores.