REDACCIÓN - O SALNÉS
Las dos únicas premisas que deben cumplir los "centoleiros" es limitarse al período de campaña establecido, es decir hasta el 31 de diciembre de 2009, y que las piezas superen los 12 centímetros de diámetro, es decir que pesen más de tres cuartos de kilo, aproximadamente.
En principio, las dos obligaciones resultarán fáciles de cumplir si se cumplen los pronósticos pues como explica Francisco Iglesias, las que salen son centollas de dos o tres años que ya tienen un gran tamaño.
Explica el patrón de O Grove, con mucha experiencia en este tipo de campañas, que se trata de una "especie muy misteriosa, pues muda siempre en una misma zona y viven apiñadas bajo una especie de tellóns hasta que son adultas y se dispersan para buscar alimento".
Con los aparejos que se utilizan son muy fáciles de capturar pues "se mueven por las mismas zonas, dentro de la ría" por lo que las embarcaciones suelen hacer cortas singladuras, de unas diez o doce millas, hasta la isla de Salvora, A Illa, As Canteiras e incluso Aguiño, así como por las inmediaciones de los polígonos de bateas, lugares que desprenden gran cantidad de fitopláncton, que es de lo que viven.
José Luis Prado y Alejandro laya Aragunde exploraron ayer en el "Novo Camarón" las inmediaciones de Sálvora donde soltaron un centenar de "miños" en zonas que en principio pueden ser muy productivas, si bien hasta mediodía de hoy no conocerán el resultado.
Aseguran que el de ayer no fue un día fácil "debido al oleaje", por lo que tuvieron que buscar lugares abrigados, pero una vez que "empezamos a largar los miños resultó más sencillo".
La tarea consistió en echar las redes, marcarlas con una boya e ir arrastrándola hasta formar una "casea", lo que supone que marcan una zona de unos 500 metros lineales.
Hoy comprobarán las capturas con lo que determinarán si dejan en este lugar los aparejos o los cambian para otra zona que pueda ser más productiva.
Los marineros de Cambados salen en desventaja con los de O Grove, más profesionales en esta actividad, y que utilizan redes de mucho mayor tamaño y que pueden llegar a los tres o cuatro kilómetros de longitud.
Aún así, unos y otros se muestran muy confiados en una campaña que aunque sólo dura 40 días puede ofrecerles una elevada rentabilidad, baste pensar que cada uno de los 300 barcos que participan pueden extraer entre 500 y 1.000 kilos cada día, salvo en fin de semana.
Ahora queda que los consumidores se olviden un poco de la crisis e incluyan en la cesta de la compra estos sabrosísimos arácnidos de mar.
Queda eso sí, las jornadas de exaltación de la centolla que a partir del próximo fin de semana se celebra en varios restaurantes de O Grove, donde la preparan como nadie.