FÁTIMA FRIEIRO - VILAGARCÍA
La continuidad de la actividad de la empresa Alfageme está cada vez más pendiente de un hilo. Las trabajadoras de las plantas de Vilaxoán y O Grove volvieron a reunirse ayer en asamblea extraordinaria para adoptar nuevas medidas de presión con las que intentarán salvar una empresa que lleva meses al borde del abismo. Como último recurso, el sindicato Comisións Obreiras ha convocado una concentración “abierta y sin colores” para mañana a las tres de la tarde delante de las fábricas de O Grove y Vilaxoán, en una protesta que se trasladará a Santiago la próxima semana si desde el Igape no ejecutan cuanto antes el traspaso del aval ratificado hace dos semanas por todas las partes implicadas en la negociación.
El responsable del sindicato, Fernando Ramos, cree que en estos momentos de la lucha hay que dejar de lado las “diferencias” y postularse siempre “del lado de los trabajadores, dado que son 400 las familias que pueden quedarse en la calle”.
Ramos lanza así un órdago a las trabajadoras de la planta de Ribadumia, con mayoría sindical de la CIG, que ayer mismo anunciaban que no apoyarán las movilizaciones de sus compañeros al considerarlas “fuera de lugar y sin sentido en estos momentos”.
La responsable de la CIG, Rosa Abuín, lamenta que CC OO no apoyase las manifestaciones de su sindicato “hace unos meses y cuando realmente todavía se podía conseguir algo, como por ejemplo un Plan de Viabilidad con garantías mínimas”.
Solos
Abuín recuerda además que Ribadumia fue la única planta que paró totalmente su actividad “durante dos jornadas completas”, una decisión que no compartieron ni las trabajadoras de Vilaxoán ni las de O Grove. La responsable sindical señala que todo lo que se tenía que hacer “se ha hecho” y que la época de la presión “terminó cuando se pudo negociar un Plan de Viabilidad mejor, que nosotros apoyamos, pero que no nos gusta ni nos convence en absoluto”.
Las palabras de la CIG chocan con las pretensiones de Fernando Ramos que pidió a las empleadas de Ribadumia y también de Vigo que fuesen “consecuentes” y que pensasen sobre todo “en las repercusiones negativas que habría si la fábrica llega a cerrar”.
En Comisións Obreiras se niegan a aceptar una derrota y, pese a que admiten que ya no ven “la luz al final del túnel”, ya han solicitado una nueva reunión tanto con el Igape como con la Consellería de Traballo para obligarlos a actuar de mediadores con Caixanova.
Fernando Ramos advierte de que “la empresa cerrará, pero desde luego vamos a pedir responsabilidades políticas en todo caso porque “la labor de la Xunta era la de mediar hasta el último momento y, por ahora, no lo están haciendo, no al menos de forma efectiva”.