MANUEL MÉNDEZ - AROUSA
El comité europeo de seguridad alimentaria y animal celebra hoy una reunión técnica en la que somete a votación la propuesta para imponer en la Unión Europea un nuevo método de análisis de las biotoxinas marinas, es decir, un sistema químico para controlar las mareas rojas que va a imprimir niveles mucho más restrictivos, por lo que se cree que puede abocar a la ruina a los sectores mejillonero y marisquero de Galicia.
A priori, tanto los bateeiros como los mariscadores, y con ellos toda la comunidad gallega, e incluso puede decirse que toda España, van a perder la votación, es decir, que van a salir ganando los representantes de países miembros que, como Alemania, defienden una nueva analítica, ya que ellos, por su escasa producción, no tienen nada que perder.
Que Galicia pierda esta votación puede representar un paso definitivo para la temida imposición del método químico, tal y como ayer apuntaron los representantes de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria, quienes auguran ese mal resultado en el comité alimentario europeo de hoy.
Es precisamente esta agencia la que participa en la votación representando a España, y aunque dicen apoyar los postulados de Galicia, sus votos no son suficientes. Sus miembros recibieron ayer la visita de una delegación de bateeiros gallegos que quisieron pedirles ayuda y recabar su apoyo para frenar las nuevas analíticas.
Como estaba previsto, los representantes bateeiros incluso acudieron a los Ministerios de Sanidad y de Medio Rural y Marino para entrevistarse con Trinidad Jiménez y Elena Espinosa. Por cuestiones de agenda no pudieron estar con ellas, pero presentaron en sede ministerial sendas cartas en las que se pide que el Gobierno central apoye a Galicia.
Tras la reunión de los bateeiros desplazados a Madrid con los representantes de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria se despejaron algunas dudas. "Nos dicen que a día de hoy no tenemos ninguna posibilidad, que vamos a perder la votación y que la imposición unilateral de los nuevos análisis parece imparable".
Así lo explica Javier Blanco, presidente de la Asociación Virxe do Rosario y uno de los bateeiros que viajaron a Madrid para defender al sector, junto a los representantes de Asociación Illa, Amegrove y Agame.
"En la Agencia Española nos explican que la única solución es presionar a nivel europeo desde la producción, y nos recomiendan que convenzamos a otros productores para que defiendan lo mismo que nosotros ante sus respectivos países y así hacer más fuerza en Bruselas, por eso estamos tratando de crear una asociación europea que nos represente en la UE", esgrimen los mejilloneros.
Pero aún así son pesimistas y empiezan a temerse lo peor. Y no es para menos, pues la asociación europea que persiguen, en caso de fraguarse, llegará demasiado tarde. Y la capacidad de los bateeiros gallegos para encontrar apoyos en otros productores europeos es escasa, por no decir nula, pues por tratarse de un sector tan fragmentado no ha sabido ganarse el respeto y la confianza necesarios para propiciar las alianzas que requieren momentos tan delicados como el actual.
"Esto tiene mala pinta", confiesan los bateeiros. Pero aún así se niegan a arrojar la toalla, convencidos de que la CE "trata de imponer un método alternativo que no ha sido previamente probado, validado y adecuado a los sistemas de control".
Y esto es tanto como decir que el sistema químico a imponer por la UE "puede tener gravísimas consecuencias para la salud de los consumidores", tal y como advierte la Xunta de Galicia en uno de los múltiples informes emitidos en defensa del sector.