A. MARTÍNEZ / M. MÉNDEZ - O SALNÉS
Al final no fue tan grave como se temía, pero de nuevo el temporal de viento y lluvia provocó inundaciones en las calles, causó daños en el tendido eléctrico, anegó viviendas y garajes, cortó carreteras y, en cierto modo, convirtió en un caos un buen número de barrios y parroquias de O Salnés y Ullán.
La conclusión es que para que la comarca se anegue no hace falta que llueva con tanta intensidad y durante tanto tiempo como lo hizo en 2006, pues con mucho menos hay zonas que parecen condenadas a estar "con el agua al cuello".
Y esto es tanto como decir que hay ríos que siguen pidiendo a gritos un buen dragado, y otros donde las operaciones realizadas en este sentido sirvieron de bien poco. Como también existen calles que se empeñan en convertirse en grandes piscinas o muros que se caen cada vez que llueve.
Con este último temporal de nuevo se comprueba que en O Salnés y Ullán hay localidades donde la carencia de recogida de pluviales causa importantes trastornos, al igual que hay zonas donde sí se recogen, pero dado que se mezclan con las fecales y juntas llegan a colectores completamente taponados, lógicamente salen a la superficie por donde pueden, llenando las aceras y calles de todo tipo de desperdicios.
También hay lugares donde la maleza y los árboles están tan cerca del tendido eléctrico que al menor problema decenas de vecinos se quedan sin luz.
A esto hay que sumar la deficiente planificación que algunos concellos hacen con sus obras. El hecho de abrir grandes zanjas o acumular montones de tierra, arena o piedras sobre la calzada en época de lluvias, hace que el agua lo cubra todo, arrastre con ella todo tipo de materiales y acabe entrando en viviendas o negocios donde nunca antes había llegado.
Además casi siempre se colocan vallas de obras, letreros informativos, señales de tráfico o incluso alumbrados navideños sin contar para ello con la suficiente protección, por lo que acaban en el suelo, como los contenedores de basura, cuando sopla el viento intensamente.
Con todos estos datos es posible hacer una composición de lugar que refleje todos los problemas que O Salnés y Ullán padecieron desde el viernes y, a buen seguro, padecerán de nuevo cuando llueva otra vez de forma copiosa.
Y nada más se puede pedir a los equipos de emergencias, desde bomberos hasta agrupaciones de Protección Civil, pasando por los Grupos Municipales de Intervención Rápida y los servicios locales de emergencias, pues bastante hacen para actuar cuando se ven desbordados, en ocasiones incluso dispuestos a luchar contra las adversidades meteorológicas aunque el gobierno de turno prefiera relegarlos a un segundo plano.
Ellos, los equipos de emergencias, tuvieron que actuar, como por momentos lo hicieron directamente los vecinos, para achicar garajes, reparar tejados y fachadas, acordonar zonas peligrosas, desatascar alcantarillados y garantizar la seguridad en las carreteras y calles.
Ente ellas las vilagarcianas Doctor Tourón, Avenida da Mariña, A Xunqueira, Elpidio Villaverde, Valle Inclán y otros puntos que de nuevo se inundaron y sufrieron riadas, especialmente intensas en Camiño Real (Trabanca Sardiñeira), donde la fuerza del agua arrasó el vial y lo dejó completamente impracticable, para indignación de los vecinos.
También hubo que actuar en negocios e inmuebles particulares. Fue necesario achicar el agua que empezaba a colarse en el interior de la librería Pampín, y los bomberos tuvieron que acudir también a Rubiáns –donde se estaban desprendiendo las chapas de las fachadas laterales de una nave situada en el acceso al Hospital–, y a un edificio de Doctor Tourón donde se había descolgado un canalón. Lo ataron con cuerdas, a la espera de una reparación definitiva.
También se inundó un balcón en Extramuros y en Vilaxoán hubo problemas con el fuerte viento, que tiró árboles y la carpa que se había instalado en la zona portuaria para celebrar la fiesta del "porquiño".
En otros Concellos, como A Illa, ayer era particularmente peligroso circular por el puente. El fuerte viento y la lluvia intensa hicieron que los conductores tuvieran que limitar mucho la velocidad.
Además, desde el recrudecimiento del temporal se suspendieron las obras de ampliación del puente y se aseguraron o retiraron los elementos más susceptibles de ser arrastrados por el viento, como las biondas de plástico.
Otra isla, la de A Toxa, registró importantes problemas, al igual que en otros puntos del Concello de O Grove. Aunque la noche del sábado al domingo fue menos problemática de lo que se esperaba, destacan la caída de árboles sobre las carreteras en San Vicente y Ardia, el anegamiento de algunos bajos y los trastornos causados por las inundaciones en zonas como O Corgo.
Víctor Otero, jefe de Protección Civil, explica que "coincidió lo fuerte del temporal cuando la marea empezaba a bajar, y eso ayudó mucho a vaciar la estación depuradora de O Corgo, y de hecho (ayer) ya no se produjeron inundaciones tan importantes como las del viernes".