MANUEL MÉNDEZ - AROUSA
La Consellería do Mar apuesta no sólo por mantener, sino por potenciar, la actividad que a diario prestan los "guardapescas", es decir, los vigilantes –hombres y mujeres– que, contratados por las propias cofradías de pescadores, tratan de combatir la lacra del furtivismo.
Su papel resulta "vital" para erradicar o minimizar las prácticas ilegales y garantizar el futuro de actividades como el marisqueo, de ahí que la Administración pretenda apoyar a este sector y apueste por la mejora de su coordinación con servicios como el de Gardacostas.
Así quedó puesto de manifiesto ayer, con motivo de la fiesta que un centenar de vigilantes llevaron a cabo en Vilanova para conmemorar el 160 aniversario del nacimiento de la profesión de guardas de caza y pesca, un oficio "con riesgo" que de un tiempo a esta parte sufre los crecientes ataques verbales y físicos de unos furtivos cada vez mejor organizados y más violentos.
Lino Sexto, subdirector xeral de Gardacostas, quiso respaldar esta celebración y animar a los vigilantes a mantener "la tradición" de esta profesión reforzando tanto la formación como la coordinación, con el objetivo de "salvaguardar el valor ambiental de nuestro mar". Los "guardapescas" y Gardacostas deben trabajar "juntos y coordinados" porque su labor "es fundamental en el sostenimiento de una cadena de vigilancia y control que debe permanecer integrada", opina Lino Sexto.
Por su parte, el sector de los "guardapescas" reivindica que el furtivismo sea tipificado como delito, pues un cambio del Código Penal en este sentido va a reforzar de manera considerable la lucha contra los ilegales.
También abogan por una revisión de las condiciones salariales de los trabajadores, "si bien el momento actual, a causa de la bajada del precio de los mariscos, quizás no sea el mejor para reclamar un aumento del salario", reconoce Javier Carro, delegado en la provincia de la Asociación Nacional de Guarderío.