M. MÉNDEZ - O GROVE
El erizo de mar es un recurso con un mercado por ahora muy limitado, pero en constante crecimiento. Se trata de un producto cada vez más frecuente en las lonjas gallegas, donde este año se subastaron ya 370 toneladas, lo que propició una facturación de un millón de euros.
Se trata de una especie en cierto modo aún por descubrir en muchas cocinas que en esta época del año, y la proximidad de las fiestas navideñas, cobra protagonismo en las lonjas.
Los buzos, que se dedican a la captura del erizo de mar mediante técnicas de apnea o con aire suministrado desde superficie, intensifican ahora la recogida de este miembro de la familia de los equinodermos, si bien las condiciones meteorológicas de las últimas semanas no benefician en nada esta actividad.
"Retomamos la campaña el pasado día 1 y por ahora está resultando un tanto floja, debido al mal tiempo, pero al menos el erizo se está pagando a un buen precio en la lonja", explica Alfonso Padín, un conocido pescador grovense especializado en recursos como éste, las navajas y el longueirón.
El colectivo de submarinistas al que pertenece está estos días dividido entre los que extraen erizo y los que se centran en la navaja. Los que como él se dedican al erizo confían en que la campaña mejore de manera notable en próximas semanas, para así poder abastecer toda la demanda que llega desde lugares como Francia y Barcelona, amén de los pedidos puntuales que realizan algunas empresas conserveras.
En la lonja de O Grove se subastaron este año cerca de 50 toneladas de erizo de mar, con una facturación de 130.000 euros y un precio máximo de 3,35 euros el kilo.
Otros puertos de interés para este producto son el de Baiona, que subastó durante este ejercicio 67 toneladas; el de Burela, con 24 toneladas; Cangas, con 35 toneladas de erizo de mar vendidas; Carnota, con 44 toneladas; Fisterra, que llegó a 22 y Vigo, que en la vendeduría de Canido envió al mercado 25 toneladas de erizo de mar.
También en lo referido a lo que está dando de sí el presente ejercicio, el precio máximo se marcó en Malpica, donde alcanzó los 6,75 euros el kilo; en Cangas, con topes de 6 euros; y Baiona, donde logró los 5,50 euros el kilo como cifra máxima.
El precio medio de primera venta en el conjunto de Galicia suele situarse entre los 2 y 3 euros el kilo.