C.G. - PONTEVEDRA
Los amigos de Christian Willisch Diz, el joven de A Illa de 18 años de edad que murió de una cuchillada en la madrugada del 8 de septiembre de 2007 a las puertas de una bocatería de Vilanova, declararon ayer durante el juicio que se celebra en la Audiencia Provincial de Pontevedra que la víctima no tuvo oportunidad de defenderse ya que fue atacado de forma súbita por el acusado, Antonio Pouso Aído, y sin que previamente hubiera algún tipo de agresión por parte de ellos hacia el procesado.
Todos ellos coincidieron al señalar que "no hubo ninguna pelea" cuando, tras un breve cruce de insultos, dos jóvenes de Vilanova y los otros dos de A Illa, salieron fuera de la bocatería y se produjo la agresión.
Un testimonio radicalmente opuesto al que ofreció ayer al tribunal el principal acusado, Antonio Pouso Aído, conocido como "O Cuco", quien reconoció que él fue el autor de la cuchillada que mató a Christian Willisch pero quien se justificó diciendo que reaccionó de esta forma tras un forcejeo y después de ser agredido por uno de los amigos de la víctima con una patada en la cabeza. Alegó, también, que se encontraba muy borracho y que sintió miedo ya que eran seis personas contra tres.
Sin embargo, los cinco amigos que acompañaban a Christian Willisch aquella fatídica madrugada relataron una versión de los hechos muy distinta a la del acusado. Aunque algunos reconocieron que durante el primer incidente que se produjo en la discoteca Ilusión, unas tres horas antes del crimen, sí vieron a Antonio Pouso Aído "eufórico", los cinco coincidieron en que el vilanovés se encontraba lúcido cuando ambos grupos se volvieron a encontrar en la bocatería de Vilanova. "En A Troula yo lo vi perfecto" dijo el joven que se encontraba junto a Christian cuando éste recibió la puñalada: "¿Estaba ágil y rápido?", le preguntó el fiscal, "sí, no iba mal", respondió el testigo.
El relato de los hechos que ofrecieron al jurado los cinco amigos fue más o menos homogéneo. Coincidieron al señalar que el primer incidente con los tres jóvenes de Vilanova y, en concreto con "O Cuco", se produjo en la discoteca Ilusión cuando el acusado golpeó fuertemente con su puño la mesa en la que estaban sentados los de A Illa y que casi les tira las consumiciones. Al parecer, esta persona estaba enfurecida porque el portero de la discoteca lo acababa de echar.
Contaron al tribunal que, tras este primer encontronazo, Antonio Pouso se fue para su casa con los otros dos amigos que lo acompañaban –acusados en el juicio de encubrimiento– y que les dijo que "iba a buscar una pistola". Fue entonces cuando, según su relato, los tres chicos de Vilanova regresaron, "O Cuco" quedó sólo en el interior del coche y desde allí amenazó a Christian y a otro de sus amigos –R. D. S., él mismo que después iba a salir para fuera con él en el exterior de la bocatería– con una pistola que parecía real, aunque resultó ser de aire comprimido. R. D. S. asegura que llegó a amenazar a la víctima poniéndole este arma en la cabeza. Esta actitud motivó que fuera el propio grupo de A Illa el que avisara a una patrulla de la Guardia Civil que se personó en el lugar y se incautó de la pistola, abriendo un expediente sancionador contra Antonio Pouso por la tenencia de un arma en una zona de ocio, tal como relataron los propios agentes ayer durante el juicio. Sin embargo, los funcionarios no recibieron ninguna denuncia por amenazas.
Afirmaron que la bronca del acusado se centraba en estos dos jóvenes, Christian y su amigo R. D. S., mientras que el resto del grupo se mantenía un poco ajeno a la trifulca. "No sé si se empeñó con ellos", dijo uno de los testigos.
De igual modo dicen que también transcurrió el incidente final en la bocatería: Los seis amigos de A Illa llegaron al local y se encontraron con los otros tres jóvenes de Vilanova. Mientras que el acusado aseguraba el martes que los seis le insultaron e intimidaron, ayer éstos insistieron en que se produjo un cruce de insultos, pero que fue sólo entre "O Cuco", su amigo Abraham que lo acompañaba, Christian y R.D.S. Éste último relató cómo los cuatro salieron en este orden al exterior de la bocatería y que una vez allí, súbitamente, "Cuco se abalanzó sobre nosotros y le clavó el cuchillo a Christian".
Reconoce que, en ese momento, uno de sus amigos les alertó de que el acusado llevaba un cuchillo escondido en el antebrazo, pero el joven que acompañaba a Christian dijo que "era tarde, cuando oímos el aviso ya estaba encima de nosotros".
Afirman que la agresión se produjo mientras los otros cuatro jóvenes de A Illa estaban dentro del local, donde charlaban con el tercer imputado sin que tuvieran una actitud hostil. De repente, vieron irrumpir a Christian herido en el local. Dicen que todo fue "cuestión de segundos", que acababa de salir y regresó tapando con una mano la zona del pecho en donde resultó herido mortalmente. Luego se desplomó y los tres vilanoveses huyeron.
Todos ellos también coincidieron en que la ambulancia para atender a Christian tardó en llegar. Entre 20 y 40 minutos, según los distintos testimonios.
El juicio continuará hoy en la Audiencia de Pontevedra, cuando el jurado popular que juzga el caso podrá escuchar los testimonios de los peritos forenses e investigadores de la Guardia Civil que llevaron el caso.