F.F. - VILAGARCÍA
Pocas veces ha sido tan rápida la administración a la hora de dar una respuesta coherente y exacta sobre los numerosos vertidos que en los últimos años han amenazado la salubridad de un más que castigado río de O Con. Hace unos días, un equipo del Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (Seprona) movilizó a varios agentes para analizar las aguas del río y determinar la procedencia de una presunta mancha de color verde. Los agentes tardaron varias horas en recoger muestras, mientras que desde el gobierno local se activaba un protocolo de investigación para poder averiguar el origen del presunto vertido.
Ayer se resolvía el enigma. Técnicos del departamento de Augas de Galicia, dependiente de la Xunta, se ponían en contacto con Ravella para aclararles que la mancha no era ni un vertido ni era peligrosa, sino más bien un método preventivo utilizado por los técnicos autonómicos para analizar la calidad de las aguas y, al mismo tiempo, detectar posibles escapes en la red de saneamiento municipal.
En esta ocasión, y al contrario que en casos anteriores con vertidos altamente contaminantes, la respuesta de la administración ha sido clara y acompañada incluso de informes técnicos en los que se explica que la mancha procede de un compuesto de fluoresceína sódica.
Casos anteriores
Esta movilización de medios a la hora de investigar, que responde más bien a una falta de comunicación tremenda entre las distintas administraciones (local y autonómica), no se hizo efectiva hace más de un año cuando un vertido químico de origen desconocido minaba por completo la fauna y la flora del río de O Con. Las administraciones implicadas en el asunto se reunían ese mismo día en gabinete de crisis para buscar al culpable e incluso amenazaban con ejecutar sanciones económicas elevadas para castigar lo que incluso calificaron como “terrorismo medioambiental”.
Al final, todo quedó en agua de borrajas y el río continuó fluyendo con una herida que tardará en cicatrizarse al menos una década, según aclararon en su momento los expertos.
No fue más que uno de los tantos atentados que este cauce urbano lleva sufriendo en los últimos años, en esa ocasión de verdad y muy peligroso. Los ciudadanos de los enclaves aledaños continúan esperando por los informes de aquel vertido que, con seguridad no serán tan rápidos como los señalados ahora por fuentes municipales. Y será lo importante lo que seguirá durmiendo en algún cajón.