A. G. - A ILLA
La Cofradía de A Illa de Arousa presentó el pasado martes una denuncia ante el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil, debido al daño que están provocando los desagües de pluviales del vial de acceso directo al muelle de O Xufre en las playas.
Desde que comenzaron las obras, la cofradía ha detectado daños en las playas, especialmente en la zona de Sapeira, donde las tuberías que están destinadas al drenaje de la carretera están causando verdaderos estragos y una importante mortandad en la población de almeja.
La decisión de denunciar se toma mientras todavía hay margen para modificar las canalizaciones y ubicarlas en un punto donde resulten mucho menos dañinas para los intereses del marisqueo a pie, principal afectado por la actuación.
El patrón mayor de A Illa, Benigno Chaves, insiste en que la intención del pósito "es que coloquen todas las tuberías de pluviales en zonas donde hagan menos daño, como es el caso de A Sapeira, donde se ha escogido para su colocación el punto más rentable que tienen las mariscadoras en esa zona". Por este motivo, "queremos que cambien el proyecto, aportando entre la documentación que le vamos a entregar, los datos recogidos por los agentes del Servicio de Protección a la Naturaleza", asegura.
El vial de acceso directo al muelle de O Xufre es una de las obras más reclamadas de A Illa después de la ampliación del puerto. Sin embargo, siempre se ha encontrado rodeado por la polémica. Ya en mayo de 2006, cuando las máquinas iban a comenzar las excavaciones, un grupo de afectados presentó un contencioso ante el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia, logrando la suspensión cautelar de las obras.
Este hecho obligó a la antigua Consellería de Política Territorial a modificar el trazado inicial, precisamente en las zonas en las que se invadía dominio público marítimo terreste, lo que provocó que dos viviendas, una depuradora de moluscos y un establecimiento hostelero se vieran afectados por el proyecto.
En plena transición entre la Administración del bipartito y la de Feijóo, las máquinas comenzaron a trabajar, plantándose los vecinos ante ellas y logrando su paralización mientras reclamaban un cambio en el trazado. El gesto no sirvió de nada ya que las máquinas continúan con su trabajo y están a punto de comenzar con la demolición de los edificios afectados por el trazado.