F.FRIEIRO - VILAGARCÍA
La lluvia dio ayer tregua a la capital arousana y a los organizadores de las visitas guiadas al yacimiento vilagarciano del Castro de Alobre. Los alumnos del instituto del mismo nombre pudieron al fin inaugurar unas sesiones didácticas que tienen como finalidad instruir a los más jóvenes sobre los orígenes de la octava ciudad de Galicia.
Los jóvenes de primero de la ESO del Castro Alobre participaron ayer en una jornada dedicada al estudio de sus raíces. Los alumnos cambiaron las matemáticas y las lenguas por lecciones teóricas y explicativas sobre las distintas fases arqueológicas desarrolladas en el enclave de Montiño y donde, hasta no hace mucho, se descubrieron nuevos elementos que desvelan que el origen comercial de Vilagarcía puede ser anterior al siglo III antes de Cristo.
La jornada más "histórica" del curso se inició al filo de las doce del mediodía en el propio centro educativo donde se les repartieron a los alumnos folletos explicativos sobre el yacimiento. Una hora más tarde la expedición partió hacia las inmediaciones del Montiño donde los arqueólogos e historiadores se encargaron de explicarles punto por punto los distintos elementos presentes en el lugar.
Los jóvenes dedicaron algo más de una hora a descubrir la antigua fábrica de tejas o las construcciones circulares que evidencian que el lugar estuvo habitado mucho antes de lo que se manifiesta en algunos escritos.
El Concello promueve este tipo de iniciativas entre los escolares de la zona con la finalidad de implementar el conocimiento que estos pueden tener acerca del origen histórico y arqueológico de las ciudades.
Las campañas que se han realizado en los últimos meses en el Castro de Alobre han incentivado el interés del gobierno local a la hora de seguir invirtiendo en este enclave.
Las visitas a este yacimiento no son única y exclusivamente las de corte educativo, sino que también se han promovido otro tipo de guías personalizadas para grupos de personas interesadas en el tema.
Es, sin lugar a duda, la otra forma de dar clase y también la de incentivar el turismo en una ciudad que ha vivido durante muchos años sin conocimientos exactos sobre su origen exacto e histórico.