F.F. - VILAGARCÍA
Si hay algo ancestral y celta en Galicia es la veneración que se les tiene a la muerte y a aspectos concretos de la misma como las almas en pena o las "meigas". Así lo demostraron ayer las decenas de niños que, durante dos horas y con temperaturas propias ya del invierno, participaron en la gran festividad del Samaín en la céntrica Praza de Galicia.
Atrás quedaron prejuicios como lo de que el Samaín es una copia barata del Halloween americano cuando, en realidad, es una tradición que alcanza ya casi los tres mil años de antigüedad. Lo importante, en todo caso, es pasárselo bien. Y eso al menos es lo que hicieron.
Los pequeños de Vilagarcía aprovecharon ayer su día libre en la escuela y cambiar así los libros y los lápices por los disfraces y las caretas más terroríficas. De esta guisa se plantaron durante dos horas en el centro urbano para disfrutar de la alegría de un zancudo y de los tenebrosos cuentos de terror que hicieron temblar a más de uno. Y no era para menos. En la fiesta sonaron los acordes de temas que se hicieron populares gracias a películas como Drácula.
De todos modos, ni el miedo ni el frío consiguieron aguar la diversión de aquellos que disfrutan de cada momento como si fuese el último.
Los pequeños gritaron, se rieron, temblaron e incluso interactuaron con los cuentacuentos que lograron emocionar hasta al más tímido.
Fue, sin duda, la parte más especial de la fiesta dado que los pequeños gritaron hasta desgañitarse y disfrutaron de un evento en el que, además, pudieron combinar los disfraces con los juegos más variopintos.
Además, la actividad promovida por la concellería de Xuventude tuvo también un espacio para la creación y las artes manuales. De este modo, la emoción de los pequeños en este tipo de celebraciones se trasladó de forma concreta a la Praza de Galicia en forma de calabaza. Algunos de los asistentes no dudaron en mostrar en público la decoración que ellos mismos habían realizado lo que convirtió el centro de Vilagarcía en un lugar perfecto para su exposición.
La capital arousana despidió así un fin de semana en el que, en distintos establecimientos de la localidad, no faltaron las alusiones al Samaín ni los disfraces más innovadores en plena calle.
De este modo, el municipio repartió a la perfección las celebraciones dirigidas a los más pequeños (que también se materializaron en actos concretos en los distintos centros educativos) y la diversión dirigida a un público más adulto.
Además de las fiestas privadas y de las de carácter más municipal, fueron muchos los establecimientos comerciales los que se unieron a la celebración del Samaín colocando decoración exclusiva en sus escaparates.
Lo que está claro es que después de la fiesta de ayer en la Praza de Galicia fueron muchos los niños que se quedaron con ganas de más. Tendrán que esperar un poco para poder repetirlo.