MANUEL MÉNDEZ - AROUSA
Los productos envasados en conserva garantizan al consumidor el cumplimiento de variados y exigentes estándares de calidad, de ahí que el consumo de este producto no sólo sea aconsejable, sino también necesario, pues de ello depende el trabajo de decenas de miles de personas en toda Galicia.
En la ría arousana están asentadas una gran cantidad de empresas conserveras, algunas de ellas de renombre internacional y situadas entre las primeras compañías de España por volumen de facturación.
Y de ellas surgen también las que, como Pita Hermanos S.A., siguen apostando por la innovación y los nuevos mercados. En esta línea, destacan sus conservas ecológicas, un producto que en la actualidad puede no ser todo lo valorado que sería deseable, pero que constituye un nicho de mercado muy interesante y en continuo crecimiento a nivel global.
Pita, que envasa las marcas Cuca y Massó, ha querido apostar por el segmento de la conserva ecológica lanzando al mercado una colección muy limitada que constituye, sin duda, una apuesta de futuro. Se trata de comercializar productos e ingredientes adicionales –como el aceite de oliva virgen extra– que no sufren ningún tipo de ataque de agentes químicos, es decir, que su proceso de cultivo es completamente natural.
El bonito, el atún y las sardinas centran el lanzamiento de la conserva ecológica del tándem Pita-Cuca, que desde su factoría de Vilaxoán (Vilagarcía) se somete a estrictos controles de calidad para garantizar, precisamente, que se trata de artículos ecológicos.
Los productos y latas que cuentan con este marchamo de calidad se tratan y depositan siempre al margen de los utilizados para el envasado tradicional de la conserva, que también es buena aunque no sea ecológica.
Del cumplimiento de todos los requisitos y de la supervisión de cada lata lanzada al mercado se ocupa el Consejo Regulador de la Agricultura Ecológica de Galicia, cuya razón de ser es regular la producción ecológica o biológica y garantizar la transparencia del método empleado para diferenciar la producción de los productos en todas las fases, tanto en la producción como en la elaboración y comercialización.
Así se garantiza al consumidor que accede a "productos más saludables, nutritivos y satisfactorios por sus cualidades organolépticas, al tiempo que se contribuye a fomentar unos sistemas productivos que ayuden a mantener este mundo como un lugar más agradable, hermoso y, por encima de todo, más habitable", dice el consejo regulador.