M. MÉNDEZ - CATOIRA
La historia habla una y otra vez del Castellum Honesti que se levantó a orillas del río Ulla, en un lugar llamado Catoira reconocido actualmente por la popular y multitudinaria Romaría Vikinga, que el año que viene cumple medio siglo de existencia. Habla también de las Torres do Oeste y de la protección que desde allí se hacía para que los invasores no se introdujeran en Galicia.
Todo ello forma actualmente un conjunto de ruinas, murallas, tierras y juncos de los que mana un combinado perfecto entre historia, memoria y mito.
De ello se habla también en el proyecto elaborado para que sea financiado con cargo al 1% Cultural, el mismo documento que hace mención a un gran entorno de tierra y agua en el que se integran las Torres propiamente dichas y el recinto fortificado en su conjunto.
Se aclara que "las Torres estuvieron rodeadas por una muralla perfectamente visible hoy en día en varios de sus tramos". Con ella "se aislaba el recinto de la junquera que lo rodea". Cuando sube la marea "esta junquera queda cubierta de agua y el conjunto de las Torres do Oeste se convierte en un islote fortificado al que se accede mediante un pasadizo de piedra asentado sobre una antigua vía romana que cruzaba el Ulla".
La entrada al recinto se efectuaba "por una puerta arcada situada en el extremo Este, próxima al torreón de planta cuadrada que la defendía, denominada Torre de Lugo, mientras que en el extremo Oeste del recinto, y en la orilla del río, se yerguen los restos de las cinco torres restantes, unidas a las anteriores por un muro".
No menos importante resulta la capilla que dedicada al Apóstol Santiago se adosó a una de las torres, "y que se encuentra en perfecto estado de conservación y culto".
Ya dentro del recinto amurallado destacan "los amontonamientos de piedra y tierra, restos de derrumbes de construcciones que allí se levantaron y las huellas de las excavaciones arqueológicas efectuadas".
Todo ello constituye un enclave idílico sólo mermado por el impacto visual del puente construido para unir Catoira con Rianxo, el cual "ha supuesto un fuerte impacto ambiental para todo el conjunto".
El viaducto interprovincial por el que discurre la carretera se convirtió en una de las principales agresiones patrimoniales que se recuerdan, pero ahora otro viaducto, el que río abajo dará paso al tren de alta velocidad, puede ayudar a enmendar el error, pues al menos gracias a él podrá obtenerse dinero para recuperar las Torres do Oeste.