MANUEL MÉNDEZ - BOIRO
El grupo de empresas "J.J. Chicolino" considera "prácticamente confirmado, a falta de lo que diga la investigación final, que fue la chispa de un soplete la que causó el incendio". Se trata del fuego originado el jueves por la tarde y controlado más de 24 horas después que arrasó por completo la nave de dicha empresa, situada en Vilariño (Ayuntamiento de Boiro).
Jorge Fajardo, portavoz del grupo, indica que "todo apunta a que de manera completamente involuntaria uno de los trabajadores habría causado el fuego cuando estaba utilizando un soplete para cortar cable en el recinto exterior, donde se encontraban amontonadas las redes".
Según este portavoz, fue "un lamentable accidente y un golpe de mala suerte", mientras que el director xeral de Industria define lo sucedido como "una negligencia profesional".
Algunas fuentes apuntan a que estaba asegurada la nave, pero no el exterior, donde las redes y demás material acumulado podrían estar valorados en cerca de diez millones de euros.
Jorge Fajardo asegura que "no hay todavía una valoración económica de las pérdidas porque en ello trabajan los peritos, abogados y consultores, ya que nosotros, en el equipo directivo, nos centramos en trazar el plan de acción, para el cual instalamos ya una oficina alternativa desde la que sacar los listados de clientes e informarles de lo que vamos a hacer y del mercado que vamos a atender".
En cualquier caso, Fajardo hace una estimación, "a ojo", y cifra las pérdidas "en alrededor de ocho millones".
Mientras se analiza lo sucedido y se depuran responsabilidades, "Chicolino" asegura que va a continuar con su actividad a pesar de que el fuego arrasó por completo las instalaciones de Vilariño. Muy cerca de allí, en el parque industrial de Espiñeira, se sitúa la otra fábrica del grupo, y fue precisamente en ella donde ayer permaneció reunido durante horas el equipo directivo, para analizar el suceso y lanzar un mensaje de optimismo y de agradecimiento.
El objetivo ahora es desplegar "en breve plazo" un plan de acción "con el que se tratará de recuperar la actividad económica lo antes posible, para garantizar la supervivencia del grupo y los puestos de trabajo", sostienen. Tratan así de tranquilizar tanto a trabajadores como a clientes, proveedores "y todos aquellos con los que mantienen relaciones económicas y financieras",
La empresa también quiere agradecer públicamente "la diligencia y esfuerzo de Bomberos, Grumir, Guardia Civil, Policía Nacional y Policía Local".
Al margen de aludir a los planes de futuro de "Chicolino", cabe indicar que a media mañana el fuego estaba dominado, aunque no controlado. Se limitaba a la nave y al recinto industrial que constituye la zona cero de este trágico episodio. No había riesgo para viviendas o montes cercanos, de ahí que se reabriera la autovía de Barbanza, que había estado cerrada entre Taragoña (Rianxo) y Boiro.
La escuela unitaria de Vilariño no abrió sus puertas –lo hace el lunes– y en la Praza do Concello se instaló un medidor atmosférico que mediante una pantalla informa de las condiciones del aire, para prevenir los efectos de una nube tóxica que, finalmente, no apareció.
Se trata de un equipo de control y seguimiento que permitió comprobar "que todos los parámetros en materia de calidad del aire están por debajo del 20% que marcan los valores de alerta establecidos en el protocolo de actuación para casos de emergencia", comunica la Xunta. Durante todo el día se sucedieron las llamadas telefónicas y encuentros entre políticos locales, representantes de la Xunta y la directiva que preside Juan José Fajardo Piñeiro.
Mientras, medio centenar de efectivos de Protección Civil y Bomberos seguían rociando de agua el epicentro del incendio, con ayuda de dos helicópteros. A las 16 horas las aeronaves abandonaron la zona y el foco se dio por definitivamente controlado, aunque se siguió refrescando la zona durante toda la tarde y un retén permaneció allí de noche.