A. G. - VILANOVA
No pudo ser. La Fundación Barrié de la Maza remitió una carta a los comuneros de András, en Vilanova de Arousa, en la que les comunica que no se encuentra entre sus prioridades de financiación el proyecto arqueológico sobre la antigua fortaleza de Lobeira. La respuesta ha sido un duro golpe para los comuneros, que confiaban en que el suyo fuera elegido entre los proyectos que financia la prestigiosa institución y con la que se pretendía entrar en la segunda fase de los trabajos que se han desarrollado en la atalaya vilanovesa.
De todas formas, queda un lado positivo, señalan desde la comunidad de montes, y ha sido el interés mostrado por representantes de la Fundación Barrié de la Maza que se acercaron en su día a conocer in situ el desarrollo del proyecto de recuperación de la fortaleza. Además, la misiva remitida a los comuneros reconoce el "interés" que suscita la iniciativa y les anima a continuar con ella.
Sin embargo, la mala noticia no ha provocado que los comuneros desistan de la idea de seguir adelante con el proyecto, centrándose ahora en las posibles líneas de ayuda que va a abrir la Consellería de Cultura para el próximo año, a las que tienen previsto concurrir para lograr el objetivo de recuperar los restos de la antigua fortaleza y del castro celta que se ocultan bajo la gran cruz de Lobeira.
El proyecto, del que se ha desarrollado ya una primera fase, ha permitido localizar una importante parte de la antigua muralla del recinto, así como otras "joyas" arquitectónicas del Medievo, como es el caso de un antiguo aljibe en el que se almacenaba agua para los moradores de la fortaleza. De descubrir estos secretos que ocultaba Lobeira se encargó una empresa dedicada a la arqueología contratada por los propios comuneros, proyecto que fue sufragado por la Axencia de Desenvolvemento Rural (Agader) de la Xunta de Galicia. Los 80.000 euros que cedió Agader fueron fundamentales para esta primera incursión seria que ha registrado Lobeira, fuera de las referencias que existían en diferentes artículos.
La segunda fase pretende consolidar estos hallazgos y tratar de localizar el antiguo castro celta sobre el que se asentó después la fortaleza, no descartándose la posibilidad de crear un aula de interpretación del yacimiento, debido en parte al gran tirón turístico que tiene esta atalaya natural de la ría de Arousa.
Dentro del proyecto también se incluye la posibilidad de difundir la riqueza que oculta el yacimiento mediante la organización de visitas guiadas a la zona y su promoción turística.
Otros tesoros
La fortaleza es uno de los muchos secretos que oculta este monte que se eleva 289 metros sobre el nivel del mar en la ría de Arousa, pero que posee unas privilegiadas vistas. Una de estas riquezas, recientemente descubierta, es una mina de agua del siglo XVI que comunica las faldas de Lobeira con el convento de Vista Alegre, en Vilagarcía. Esta estructura fue descubierta durante las obras de construcción del vial de acceso directo al Puerto de Vilagarcía.
La ola de incendios que asoló el monte en agosto de 2006 también sirvió para descubrir otro de los grandes tesoros que oculta el monte. En esta ocasión fue un círculo lítico, monumento megalítico del que sólo existen tres similares en Galicia.
Senda peatonal
Además de la recuperación del espectacular patrimonio que oculta el monte, los comuneros están trabajando en los últimos tiempos en la creación de una ruta de senderismo que recorra toda esta atalaya desde sus faldas hasta el mirador de la cruz. La ruta arranca en la iglesia parroquial de András, y discurre serpenteando por todo el monte hasta llegar al primer punto de interés: el Faro das Lúas, un mirador natural sobre el que se asienta una escultura del artista Manolo Chazo.
La ruta continúa hasta el mirador de Lobeira, donde se asienta una gran cruz en memoria de los marineros que perdieron su vida en el mar. A sus pies, se encuentra una placa instalada por la Marina inglesa en la que se recuerda a los fallecidos en la tragedia del buque de esa bandera Serpent, naufragio ocurrido en la Costa da Morte.
Los comuneros se están centrando en la señalización de este espacio que va a contar con áreas de descanso para los senderistas y con todo tipo de indicaciones sobre la riqueza patrimonial y natural que guardan las faldas del monte de Lobeira.
Otra de las iniciativas puestas en marcha por los comuneros de András es la reforestación del monte, para lo que se está utilizando especies autóctonas, como el roble, eliminando aquellas considerados como invasoras, caso del eucalipto, llegando a movilizar a los vecinos en su retirada.