TATIANA GONZÁLEZ - VILAGARCÍA
Es el segundo mes de obras en Rey Daviña y los vecinos aseguran estar "hasta el moño". Obreros, excavadoras, técnicos y jefes de obra comienzan a formar parte de la estampa habitual de la céntrica calle vilagarciana.
Los empleados aseguran que "hay mucho lío" ya que las tuberías estaban en mal estado y ha sido necesaria una renovación; por eso quizás, las obras se puedan retrasar un poco más. Por otra parte, responsables de la obra aseguran que los vecinos también se están quejando por los ruidos, cosa que no comprenden ya que están trabajando en un horario laborable de 9 a 13 horas y de 15:00 a 19:00 horas.
El plazo de finalización de las obras está previsto para el día 15 de noviembre aunque la cara larga del jefe de obra deja entrever que no se cumplirán los plazos, pero asegura, "como máximo se pueden alargar 15 días más". En las obras de peatonalización de Rey Daviña está trabajando un total de 25 personas contratadas por la empresa Hordescon y 6 de multiservicios MJ, de Vilanova.
Después de dos meses de obras los vecinos de la zona afirman estar viviendo un "auténtico suplicio". "Los ruidos no nos dejan vivir, sobre todo los días que tuvieron que abrir la calle. Incluso me tuve que poner los tapones que utilizan mis hijos para estudiar". Además la casa tiembla, notas como se mueve todo", afirma una de las vecinas.
Los vecinos que están viviendo el día a día de las obras aseguran que están perturbando su vida diaría, se les levanta dolor de cabeza, la gente mayor no puede pasar porque se cae, concretamente hace unos días una señora tropezó con uno de los "hilillos" que se coloca para delimitar una determinada zona. Además, los estudiantes de la zona afirman que en plenos exámenes las obras les están perjudicando para poder preparase viéndose obligados a acudir a la biblioteca.
Sin duda la peor parte de toda esta reforma se la está llevando el comercio. La responsable de una panadería afirma que desde que comenzaron las obras sus ventas han descendido, además muchas de sus clientas son mayores y temen pasar por la calle por miedo a caerse, como ya ha pasado en alguna ocasión. Pero la hostelería también se ha visto afectada, dos conocidas cafeterías situadas en Rey Daviña, en plenas fiestas patronales, no pudieron instalar sus terrazas. Por otra parte, denuncian que sus negocios no cuentan con un buen acceso, ni ramplas adecuadas para todos aquellos que quieran entrar a sus locales.
La seguridad de las obras también deja mucho que desear, y son muchos los vecinos que aseguran que los obreros no usan casco en muchos momentos del día. Además, por otra parte, no hay pasarelas ni se cortan calles por lo que las personas ajenas a la obra cruzan por los lugares de trabajo con riesgo para su integridad física.