TATIANA GONZÁLEZ - VILAGARCÍA
La temporada estival roza su fin y con ello el servicio de socorrismo de la playa de A Concha,que después de un verano de trabajo, cambiará de actividad en los próximos meses. Se estima que "los vigilantes" abandonen su puesto sobre el 15 de este mes que es cuando termina la temporada oficial aunque si el tiempo sigue siendo bueno, como hasta ahora, se considera la posibilidad de ampliarlo hasta finales de mes.
El servicio municipal de emergencias fue el que, este año, se encargó de la labores de asistencia en la playa, trasladando durante esta temporada los recursos necesarios para poder realizar el trabajo. En torno a unas 25 personas se ocupan de la vigilancia de A Concha en turnos de entre 4 y 7 personas compuestos por vigilantes, socorristas y un patrón de embarcaciones, por si fuera necesario sacar en barca a algún bañista.
A pesar de ser un verano tranquilo y con incidencias leves, las intervenciones comunes fueron con motivo de diversos cortes en piernas y brazos por las conchas que hay en la arena, picaduras de abejas, alguna lipotimia y sacar a tres personas del agua debido a bajadas de tensión o mareos. Del mismo modo el servicio municipal de emergencias también ofrece la posibilidad de ayuda a los minusválidos para ayudarlos a meterse en el agua.
Hay algunos que opinan que los 7 socorristas que trabajan diariamente en la playa resultan insuficientes para controlar un arenal tan largo como el de la playa vilagarciana. Además, años anteriores había uno vigilando en cada una de las tres torretas por las mañanas y dos por las tardes, con otras dos personas disponibles para el uso de las embarcaciones. Probablemente este hecho se lleva a cabo desde que la Xunta no subvenciona a los socorristas de Vilagarcía por no contar la playa con bandera azul. De lograr este distintivo ya sería obligatorio contar con un mínimo de socorristas.
Los diferentes servicios de socorrismo de las playas de la comarca están haciendo balance de las intervenciones en las distintas playas de la zona. Arenales de mar abierto como A Lanzada, la situada en O Grove, cuentan con un amplio número de intervenciones debido a picaduras de fanecas u otros animales marinos. En general los intervenidos por los equipos de emergencias sufrieron incidentes leves.