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ANXO MARTÍNEZ - AROUSA A principios de la década de los noventa, unas 150.000 personas viajaban cada año en los autobuses de la empresa Cuiña, que cubre la ruta regular entre Cambados y Pontevedra. En 2008, esta cifra se había reducido a menos de la mitad, situándose en los 72.692 billetes vendidos para esta misma ruta.
Mucho antes de que se empezase a hablar de la crisis económica, las empresas del sector de transporte regular de viajeros ya estaban inmersas en una situación generalizada de pérdida de usuarios. Su crisis particular dura ya más una década, y algunos empresarios admiten que de no ser por los servicios complementarios –Noitebús, transporte escolar o excursiones– sus negocios arrojarían pérdidas y estarían abocados al cierre.
"La situación no es buena, por no decir mala", declara María Luisa Pereira, de la firma Pereira. "El descenso de los viajeros es progresivo, la financiación por parte de las administraciones públicas es insuficiente o nula, y los problemas de tráfico aumentan por minutos".
La empresa Pereira se encarga de la ruta entre Vilagarcía y el Baixo Ulla (el viaje termina en Pontecesures) y del transporte intramunicipal en la capital arousana, con rutas que dan servicio público no sólo a los cascos urbanos de Vilagarcía, Vilaxoán y Carril sino también a las aldeas de Guillán, A Torre, András o Cornazo.
Las cifras aportadas por esta empresa son muy poco alentadoras, ya que en la línea Carril-Vilaxoán detectaron en julio un descenso de usuarios del 12 por ciento, y en agosto, del 14. La bajada anual es también muy preocupante, al situarse en un 7 por ciento acumulativo.
"La crisis económica –añade María Luisa Pereira– supuso paradójicamente que muchos viajeros que utilizaban el transporte público para ir al trabajo estén ahora en el paro, y que los que iban a Vilagarcía a comprar o a dar un paseo ahora vayan andando o se queden en casa para no gastar".
Tampoco se muestra muy optimista Aurelio Cuiña, uno de los encargados de la empresa Cuiña, que cubre el servicio regular entre Cambados y Pontevedra, pasando por localidades como Meaño, Ribadumia, Meis o Barro. "La situación actual es muy mala, con una continua pérdida de viajeros en los últimos años, que hacen que los servicios en la actualidad sean totalmente deficitarios".
Según los datos facilitados por esta firma, en 2006 tuvieron 76.024 viajeros en la línea entre Cambados y Pontevedra; en 2007, ya sólo fueron 74.911; y en 2008, 72.692, menos de la mitad de los que tenían hace unos quince años.
"Todos los servicios regulares en las zonas rurales son deficitarios y muchos de ellos no llegan ni para pagar el gasoil. Si no fuese por los servicios escolares las empresas no podrían subsistir", concluye Aurelio Cuiña sin atisbo de duda.
Posibles soluciones
Aurelio Cuiña opina que hay que aplaudir a la administración por poner en marcha proyectos como el Noitebús –cuyo objetivo es reducir los accidentes de tráfico entre los jóvenes que acuden a las zonas de movida– pero entiende que también sería necesario apoyar económicamente los servicios diarios "para acceder a los centros sanitarios o al trabajo... para dar servicio a la mayoría de los vecinos de las zonas rurales y evitar en lo posible el uso del vehículo privado en sus desplazamientos".
El gerente de Cuiña opina que la actual situación de pérdida de usuarios del autobús todavía se puede invertir. Para ello, habría "que empezar a pensar, en primer lugar, que se trata de un servicio público muy necesario socialmente, lo mismo que pasa con la sanidad o la educación". Añade que "fuera de las áreas metropolitanas de las grandes ciudades el servicio de transporte nunca va a ser rentable económicamente, pero sí socialmente, con las ventajas que le supone a la población", entre las que Aurelio Cuiña destaca la reducción de accidentes, de atascos y de contaminación y el servicio que se le presta a las personas que no pueden tener un vehículo propio.
A la hora de proponer medidas, aboga por implantar una mayor oferta de servicios, acompañada de una política de tarifas razonable; por proporcionar una información actualizada de las líneas y los horarios; y porque el autobús goce de ciertas ventajas sobre el vehículo particular.
María Luisa Pereira, por su parte, indica que basta con fijarse en el interior de un autobús urbano circulando para darse cuenta de que los servicios regulares son deficitarios. "Estamos en un momento en el que no sólo las empresas debemos esforzarnos un poco más, sino que también es necesario aunar esfuerzos y contar con el apoyo de las administraciones, que para nosotros es imprescindible".
Preguntada sobre las alternativas necesarias para sacar a flote los servicios regulares, la responsable de Pereira indica que hay gestiones que dependen exclusivamente de la administración –resolver los problemas de tráfico, señalizar bien las paradas, disponer de carriles bus y de billetes subvencionados...– y otras que son responsabilidad de las propias empresas.
En este sentido, María Luisa Pereira considera imprescindible lograr "la satisfacción de los clientes" mediante la adaptación de los autobuses a las nuevas tecnologías.
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