A. G. - VILANOVA
Años de enfrentamientos y disputas por ser la cuna de Valle-Inclán han quedado enterrados definitivamente con la visita que más de un centenar de vilanoveses tributaron este fin de semana a A Pobra do Caramiñal. La visita, que forma parte de los actos de hermanamiento y que se realizaba para devolver la que hicieron otro centenar de pobrenses a Vilanova con motivo de las Festas do Mexillón e do Berberecho, fue para asistir a los actos del Carmen de Os Pincheiros, una de las fiestas más importantes que se celebran en el municipio coruñés.
Con motivo de este viaje, el Concello de Vilanova fletó un catamarán para que todos los vecinos que estuviesen dispuestos a participar, pudiesen desplazarse sin problemas. A la cabeza de la expedición estuvo el teniente de alcalde, Julio Varela, ya que el alcalde, Gonzalo Durán, excusó su presencia al estar convaleciente de una enfermedad.
El propio Isaac Maceiras, alcalde de A Pobra, ejerció de "cicerone" con los Vilanoveses, recibiéndolos en el propio puerto y acompañándolos hasta la iglesia antigua de Santa María y a la Torre Bermúdez, convertida hoy en museo dedicado al escritor vilanovés Valle-Inclán, cuyos vínculos con el municipio coruñés son indiscutibles.
Los vilanoveses también fueron partícipes de los pasacalles y del desfile que realizó la comparsa de Cabezudos do Carme dos Pincheiros, que precisamente acudieron a la Festa do Mexillón e do Berberecho, saliendo por primera vez del municipio que les vio nacer.
El hermanamiento entre ambos municipios se hizo efectivo el pasado mes de mayo, en un emotivo acto en el centro de la ría de Arousa, la misma que les unió durante el siglo XIX y que después los separó por las disputas sobre el nacimiento de Valle.
Sin embargo, comenzó a gestarse unos meses antes, cuando ambos regidores iniciaron una serie de contactos e intercambios de proyectos que podían servir para promocionarse culturalmente y económicamente.
El primer proyecto efectivo y que se encuentra en vías de creación es la puesta en marcha de una ruta en catamarán que una a ambos municipios, recuperando así la tradición del siglo XIX en la que ambos municipios de cada margen de la ría se encontraban unidos por los galeones de carga.
Como nexo de unión en esta ruta también se encuentra la figura de Valle-Inclán, que vivió a caballo entre los dos municipios.