A.M. - O SALNÉS
El lugar de Serén (San Martiño de Meis), donde se encuentra un conjunto de molinos y la llamada Aldea Labrega, acogen este domingo la segunda edición de la Xuntanza da Ruta da Pedra e da Auga, que organizan los ayuntamientos de Ribadumia y Meis y la Diputación.
Todas las personas que deseen participar en la comida oficial deben retirar sus entradas como muy tarde el viernes en cualquiera de los dos concellos organizadores. El precio por invitación es de 14 euros, y el menú consta de empanada, pulpo, carne ó caldeiro, tarta de Santiago, pan, agua, vino, café y licores.
También es posible llevar la comida de casa y tomarla en los merenderos que hay en la zona, o adquirirla en los puestos de venta de pulpo y empanada que acudirán a la fiesta. Este es un evento que se organizó por primera vez el año pasado, con el objetivo de promocionar la ruta de senderismo creada entre Barrantes y Armenteira, que en buena parte discurre paralela a un río cuajado de molinos de agua, muchos de ellos restaurados recientemente.
La Aldea Labrega –un espacio de esculturas de granito elaboradas en la escuela de canteros de Poio– es uno de los principales reclamos de esta ruta, que ha sido bautizada como "da Pedra e da Auga". La comida del domingo será amenizada por la música de grupos folclóricos, corales y bandas de música, tal y como anunció ayer el Concello de Ribadumia. Además, el programa de actos incluye juegos populares para los niños.
Para facilitar el desplazamiento, los Concellos de Meis y Ribadumia contratarán unos autobuses que recorrerán diferentes puntos de cada municipio a partir de las 12 horas.
Los que prefieran viajar en vehículo particular, podrán hacer uso de unos aparcamientos gratuitos habilitados en el entorno de los molinos.
La ruta de senderismo entre Barrantes y el monasterio de Armenteira ha sido muy bien recibida por los vecinos, hasta el extremo de que es habitual ver a mucha gente paseando por ella, sobre todo los domingos y días festivos.
Riqueza cultural y natural
La Ruta da Pedra e da Auga se hace en algo más de un par de horas, a paso tranquilo. Es apta para todas las edades, aunque hay tramos en los que el desplazamiento puede resultar complicado para personas con movilidad reducida.
Además del centenar de molinos de agua que hay, el gran atractivo de este sendero es la naturaleza. Pese a que en algunos puntos se realizaron desbroces en apariencia muy agresivos y el sendero se ensanchó demasiado –aspectos ya criticados por los ecologistas– también hay lugares donde la vegetación es muy espesa. El premio final es el monasterio de Armenteira, una de las joyas románicas de O Salnés.