A.M. - RIBADUMIA
Más de 200 personas se dieron cita en la Xuntanza dos Maiores de Ribadumia de ayer. Se trata de un evento que se celebra desde hace quince años, y que tuvo unos inicios humildes –en las primeras ocasiones apenas se reunían entre 20 y 40 vecinos del municipio– pero que ha ido creciendo año tras año.
La Xuntanza tuvo lugar a la sombra de los robles de la Carballeira de Ribadumia y siguió el esquema tradicional, que empieza con una misa solemne, y que continúa con una comida. El menú constó de pulpo, empanada y carne ó caldeiro; el broche lo puso una queimada de aguardiente.
Los asistentes pudieron disfrutar de música en directo durante buena parte de la velada, primero a cargo del grupo de gaitas Noutrora y de las pandereteiras de la formación local Alecrín; a la hora del baile tomaron el relevo los integrantes de la Banda de Ribadumia.
Los mayores también tuvieron la oportunidad de entretenerse con juegos tradicionales, con concursos de baile y eligieron al miss y al míster de la fiesta. Esta reunión la organiza el Concello, que contrató un autobús para que trasladase a los asistentes, tanto a la ida como de regreso a sus casas.
En palabras de la alcaldesa, Salomé Peña, esta Xuntanza "es una cita prácticamente obligada para nuestros mayores. Es su día, un día de confraternidad y de ocio destinado a ellos".
La Concellería de Servicios Sociais de Ribadumia, que dirige Lidia Álvarez, organiza otras actividades para la tercera edad, como viajes, talleres de memoria o cursos de gimnasia de mantenimiento.