J.F. - VILAGARCÍA
Una de las jóvenes de Bueu atropellada en la noche del sábado en Vilagarcía continúa en estado grave y pendiente de evolución, ingresada en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del hospital pontevedrés de Montecelo, con un serio traumatismo craneoencefálico producido como consecuencia del impacto. La joven de 18 años, G.B.G. se encontraba con otra amiga, de 17 años y también de Bueu, M.V.P., paseando por la ciudad en la víspera del día grande de las fiestas patronales de Vilagarcía (el día de la Festa da Auga) cuando se decidió a cruzar la calle Moreira Casal, la que sube hacia la estación de ferrocarril.
Según han confirmado desde la Policía Local ambas cruzaron en un punto en el que no existía paso de peatones, y fueron arrolladas por un Opel Calibra con placas de matrícula NA-1047-AG conducido por una vecina de Rianxo, N.R.D. Como resultado del fuerte impacto una tuvo que ser ingresada en la UCI del Montecelo, mientras que su amiga sufrió lesiones de escasa gravedad.
La conductora sí que salió ilesa del impacto y la patrulla de la Policía Local desplazada hasta el lugar de los hechos le practicó, como es habitual en estos casos, el control de alcoholemia, cuyo resultado fue negativo.
Sin embargo, lo que todavía no se ha esclarecido son las causas del siniestro y, sobre todo, el porqué de la brutalidad del impacto. La circulación en el centro de Vilagarcía a la hora del suceso (1,30 de la madrugada) era muy lenta por causa de la elevada concentración de vehículos. Varias calles céntricas estaban cortadas y los lugares de estacionamiento escaseaban, por lo que los coches que a esa hora querían atravesar la ciudad o buscaban aparcamiento en ella copaban las pocas calles por las que se podía circular a esa hora.
"No fui testigo presencial del accidente, pero sí que pasé por la calle, que antes conocíamos como vial del puerto, un poco antes y puedo decir que el tráfico era muy lento, no se veían coches a gran velocidad por allí" asegura la alcaldesa de la localidad Dolores García. La regidora sostiene que la gravedad del impacto se debe a una desafortunada casualidad y que, en este caso, no se debe criminalizar ni al conductor del vehículo ni al peatón.