A.M. - CAMBADOS
La Asociación Protectora de Animais de Cambados inauguró ayer una exposición de fotografías titulada “Dez anos en imaxes”. Se encuentra en el Centro Comarcal do Salnés, y supone un repaso por algunos de los momentos más importantes de una década de historia de esta institución.
La muestra consta de 10 paneles, y recoge un centenar de fotografías tomadas en muchos casos por los reporteros gráficos de los medios de comunicación de O Salnés. Entre las imágenes las hay trágicas, como las que reflejan la muerte violenta de varios perros; pero también felices, como la visita realizada por la Protectora al geriátrico de Ribadumia, en el que los residentes pudieron pasar unas horas en compañía de varios perros.
La exposición se hace eco también de una de las campañas emprendidas por la asociación, en la que varias personas famosas, como el tenista Juan Carlos Ferrero o los actores de Tricicle, y políticos de la comarca, como Gonzalo Durán o Jorge Domínguez, posaron con sus mascotas.
La presidenta de la Protectora de Cambados quiso incluir también en la exposición imágenes de las visitas realizadas a los colegios –y de las hechas por los estudiantes al albergue canino de Corbillón–, así como otras en las que se aprecia la evolución experimentada por los perros desde el momento en que son recogidos hasta unas semanas después, tras haber sido atendidos y cuidados en el albergue.
4.000 animales
En el acto de inauguración, Olga Costa quiso en primer lugar recordar a las personas y políticos de Cambados que estuvieron en todo momento apoyando la perrera, como José Manuel Cores Tourís, Rosa Oubiña, José Antonio Domínguez o Anabel Carro. También tuvo palabras de agradecimiento para la familia Gil Armada y para el alcalde de Vilanova –y médico–, Gonzalo Durán, que prestó un gran apoyo a Olga Costa durante los últimos meses, en los que la presidenta de la Protectora estuvo de baja médica por culpa de una grave enfermedad.
Durante estos diez años pasaron por el albergue canino de Corbillón unos 4.000 perros. Muchos de ellos fueron dados en adopción, terminando incluso en lugares tan lejanos como Suiza o Mallorca. Uno de los últimos en encontrar una familia fue “Podo”, que llevaba ocho años en la perrera. Olga Costa ha querido manifestar también que a pesar de los sinsabores y los sacrificios, “para mí estos diez años han sido fantásticos”.