E.GRIJOTA - AROUSA
El Concello presentó ayer a siete de los diez niños saharahuis que llegaron a Vilagarcía hace dos meses para quedarse con familias de acogida.
La alcaldesa Dolores García junto con las concejalas de Educación y Sanidad, Susana Camiño y Ana Lorenzo estuvieron ayer presentes en un acto celebrado en el concello para darles la bienvenida, ofreciéndoles su apoyo en forma de regalos y obsequios como camisetas, un estuche con pinturas y un libro.
Como todos los años, el concello colabora en las gestiones necesarias para que las familias que lo deseen puedan atender, en un gesto de solidaridad, a los niños que se encuentran en una situación difícil como es el caso del Sáhara.
A pesar de que solo les quedan quince días para regresar a su lugar de origen, uno de los representantes de la Asociación Galega de Amigos do Pobo Saharahui expresó su agradecimiento: "Se trata del más sincero gesto solidario que hemos tenido y sobre todo de apoyo moral".
De esta forma y según explicó uno de los miembros de la organización, se trata de fortalecer los valores que poseen los pequeños durante su estancia en Vilagarcía.
Al parecer los niños que vienen a nuestro país, señalan desde la organización, reciben exactamente lo que sus padres de origen quieren para ellos en un futuro. Por su parte, el Concello ha colaborado en materia económica en cuanto a los gastos del viaje, ya que los niños tuvieron que venir en vuelos charter.
La experiencia está siendo valorada de forma muy positiva por los pequeños, ya que su visita a Vilagarcía les ha permitido conocer el mar y una forma de vida que desconocían por completo.
Desde la Concejalía de Bienestar Social, cuyo programa se denomina "Vacaciones en Paz", la intención es seguir colaborando, sobre todo por el interés de las familias acogedoras que durante estos dos meses tienen en sus casas a los niños, los cuales se encuentran en unas condiciones de vida más agradables y pueden vivir otra realidad bien distinta del territorio donde actualmente viven.
Abdelkader, de 10 años, es uno de los niños saharauis que, según su familia de acogida en Vilagarcía, "es un chico muy pillo y espabilados, así que se ha amoldado muy bien a nuestras costumbres". Es el segundo año que esta familia vilagarciana acoge al mismo niño, y la experiencia resulta muy enriquecedora para las dos partes implicadas.