A.M. - CAMBADOS
El Concello de Cambados espera la presencia este año de entre 200.000 y 300.000 personas. Es una cifra que incluso puede superar la de años anteriores, cuando la afluencia de visitantes se situó en unas 200.000 personas. El propio alcalde, Luis Aragunde, manifestaba ayer que "es cierto que la economía no es igual a la del año pasado. Pensamos que igual se retrae el consumo, pero no el número de visitas". También los bodegueros esperan que la crisis no se deje notar en el número de visitas.
Lucía Carballeira, de Condes de Albarei, declara que "no creo que se note la crisis, porque esta es una fiesta muy consolidada, y ya es un referente del verano para la gente". José Manuel Fontán, de Rosalía de Castro, opina por su parte que "la fiesta va a estar por encima de la crisis. Es una fiesta muy especial, que conmemora un buen vino".
Como dándoles la razón, aún antes del corte de la cinta inaugural, ya había muy buen ambiente en A Calzada. Aunque no muchos, también había algunos turistas tomando los primeros vinos de esta edición 57 del Albariño. Uno de ellos era José Manuel Llamazares, un vecino de San Sebastián que está de vacaciones con su familia en Sanxenxo, y que visitaba ayer por primera vez el Albariño. "Conocía de oídas esta fiesta porque vengo mucho a Galicia por motivos profesionales. Pero la verdad es que hoy nos ha coincidido venir de casualidad, porque estamos veraneando en Portonovo".
Otro turista que paseaba ayer por la mañana por el centro de Cambados es Julio Quiroga, de Lugo. También está veraneando en Sanxenxo y era la primera vez que visitaba la Festa do Albariño. Afirma que "decidimos venir cuando vimos por la mañana que estaba nublado y que no se podría ir a la playa".
Al final compró un estuche de vino y elogió la organización. "La fiesta está bien montada, y me gusta mucho la ubicación". En cuanto a los cambadeses ya se pudo ver desde primera hora a varias peñas y pandillas, vestidos con las camisetas con las que algunos concursarán en el certamen convocado por la asociación de comerciantes.
Una de las peñas más llamativa y ruidosa es la de Unha Grande Chea. "Para nosotros el Albariño es la fiesta más importante del pueblo, la que vivimos con mayor intensidad y la fiesta que distingue a Cambados", cuenta el presidente de la asociación, Xaquín Charlín.
En cuanto a la programación oficial de actos opina que "está bien. La oferta musical y cultural es variada y hay que entender que estamos viviendo tiempos de crisis". Eso sí, cree que sería bueno contar con más grupos de gaitas "que amenicen la fiesta durante el día y la noche".