MANUEL MÉNDEZ - AROUSA
La escasez suele encarecer el producto disponible, pero por ahora esto no se nota en la nécora y el pulpo. Ambas especies regresan a las lonjas, plazas de abastos, pescaderías y demás puntos de comercialización después de que el lunes se levantara la veda. Lo hacen siguiendo una pauta paralela, es decir, capturas flojas en cuanto a cantidad y ventas igual de suaves.
Ayer, por ejemplo, la nécora de la ría podía encontrarse en apenas un par de puestos de la plaza de abastos de Vilagarcía a un precio de 20 euros el kilo, lo cual, al fijarse la cifra una vez aplicada la ganancia correspondiente, significa que en la lonja se vendió esa nécora en concreto a 12 ó 15 euros.
El precio máximo marcado en la jornada inaugural de subasta para la nécora oscilaba entre los 35 y los 45 euros, dependiendo de la ría y el puerto de que se tratara. No está del todo mal, pero después de adquirirse las mejores piezas el precio baja rápidamente.
En la Cooperativa Cíes Artesanos, que vende en el puerto de Vigo, subastaron ayer de madrugada apenas 200 kilos de nécora, dicen que a un precio máximo de 32 euros, con un mínimo de 8 euros por kilo. A su vez, vendieron 735 kilos de pulpo, a un máximo de 6 ó 7 euros y a un mínimo de 4,50 euros.
"El precio del pulpo es especialmente flojo en relación con el año pasado, sobre todo para el de mayor tamaño", explican en la cooperativa viguesa.
En O Grove el precio máximo de la nécora llegó a alcanzar los 42 euros, pero bajó pronto, "y tampoco llegó a tierra demasiada cantidad, mientras que el pulpo se comportó como el lunes", es decir, poco y barato.
El viento del norte y la luna llena no ayudan a la pesca de nécora, que o bien no entra o se escapa mejor de las nasas. Además, la flota prefiere aumentar el ritmo de descargas a medida que se aproximan los fines de semana y avanza el verano, para que así el precio pueda aumentar, sobre todo por el tirón de los restaurantes. En Vilanova, por ejemplo, no hay subasta hasta el viernes.
Tampoco hay que olvidar que siguen existiendo marineros dedicados a vender el producto de forma irregular, sin pasar por las lonjas. Todo eso se hace notar en las flojas subastas de ayer, aunque la campaña no ha hecho más que empezar.