REDACCIÓN - VILAGARCÍA
El asilo "Divina Pastora" recibió otro jarro de agua fría al desistir la Sociedad Galega de Servicios Sociais (Sogaserso) de su proyecto de gestión como prometió el bipartito pues le obligaba a la compra de la entidad benéfica. Ahora la Xunta se ve abocada a buscar una solución de transición que en principio pasa por dotación presupuestaria y realización de algunas obras urgentes en el antiguo edificio.
Precisamente esos son los detalles que esta misma mañana expondrá la directora xeral en su visita al centro vilagarciano, en el que residen cien personas de la tercera edad, en su mayor parte con escasos recursos económicos. De ellas, sólo diez plazas tienen concierto con la Administración autonómica.
La residencia Divina Pastora sufre una gran precariedad desde hace años a pesar de que cuenta con un buen patrimonio inmobiliario pero que no es enajenable salvo para ampliar el número de plazas disponibles.
Sus patronos son el Ayuntamiento de Vilagarcía y la iglesia, que desde que se creó la fundación se hacen cargo a medias de los costes de sostenimiento de estas personas. En la actualidad, otras instituciones también ofrecen ayudas anuales importantes, como la Diputación, o entidades financieras como Caixanova o Caixa Galicia, además de donaciones particulares.
A su vez, algunos de los alojados en la residencia contribuyen al sostenimiento de la entidad con sus pequeñas pensiones, pero otros muchos ni siquiera tienen familia que puedan cubrir sus mínimos gastos.
La entidad nació en Vilagarcía gracias a un mecenas que a su muerte dejó todo su patrimonio con este fin social y encomendó su gestión a un patronato que, por partes iguales, es dirigido por la iglesia y la Administración local.
Además del edificio, el fundador dejó varias fincas urbanas pero puso como condición para venderlas que el dinero obtenido se destinase a la creación de nuevas plazas y con la cláusula de que no se destinasen dichos recursos a las cien preexistentes.
Todas estas condiciones han obligado a manejar con mucho tiento las cuentas del asilo y a buscar fórmulas para que la Xunta pudiera hacerse cargo de los importantes gastos que ocasionan estos residentes, ya que no sólo se precisan alimentos y camas, sino que tienen otras importantes necesidades ya que muchos de ellos son "grandes dependientes".
En los últimos años, todos los grupos políticos municipales han expresado su interés en buscar medios para dignificar el asilo, ya que sus instalaciones no se encuentran en las mejores condiciones de habitabilidad, aunque han mejorado mucho gracias a sucesivas reformas.
Recientemente, la diputada vilagarciana del PP, Marta Rodríguez Arias también expresó su preocupación por este centro asistencial y pidió a la Xunta que preste el máximo apoyo posible a esta institución.
La residencia de Vilagarcía se encuentra en un punto inmejorable del centro urbano, muy próximo a los jardines de Ravella, por lo que son muchas las personas que desean una plaza.