C. GARCÍA - PONTEVEDRA
La Consellería de Medio Ambiente, Territorio e Infraestructuras publicó ayer en el Boletín Oficial de la Provincia la convocatoria mediante la cual se cita a los vecinos afectados por las obras de construcción del denominado "macroenlace" de Curro para proceder al pago de las expropiaciones de las fincas que es necesario ocupar para ejecutar el proyecto.
Los trabajos afectarán a terrenos situados en los concellos de Meis y Barro. Los primeros están citados para el próximo 20, 21 y 22 de julio –dependiendo de sus apellidos– en el concello de Meis entre las 10 y las 13 horas. Para el día 23 entre las 10 y las 12 horas están convocados los vecinos del municipio de Barro. Deberán acudir también a la Casa Consistorial.
El anuncio de licitación sorprendió ayer a muchos de los afectados ya que el proyecto se pensaba paralizado por la nueva Xunta mientras que el ejecutivo autonómico modificaba el diseño de esta obra para adecuarla a las reivindicaciones de los vecinos. Los propios dirigentes del PP siempre se mostraron contrarios al trazado propuesto por el anterior bipartito, por lo que decidieron parar el proyecto para darle un nuevo enfoque.
El anuncio de ayer confirmaba que el nuevo trazado está ya listo y la propia Consellería de Medio Ambiente, Territorio e Infraestructuras confirmaba horas más tarde que el proyecto modificado será presentado públicamente mañana.
En un comunicado oficial indicaban, además, que el nuevo diseño "responde a las demandas planteadas para mejorar los accesos a la zona industrial y canalizar los tráficos" de los polígonos industriales previstos en la zona hacia las vías de alta capacidad que confluyen en este punto.
Este enlace viario será clave en las comunicaciones del norte de la provincia de Pontevedra, ya que será un punto de interconexión entre las principales vías de alta capacidad de la zona de ahí que a esta obra se la conozca popularmente como el "macronudo" de Curro. Interconectará la AP-9 con la Autovía de O Salnés, con la futura Autovía entre Pontevedra y Vilagarcía y con la reformada PO-531 que también une estas dos localidades y cuya capacidad se pretende mejorar.
La anterior Consellería de Política Territorial del bipartito llegó a adjudicar la obra cuando se encontraba en funciones. Esto provocó las protestas airadas de los afectados, que llevaban meses manifestándose contra el proyecto por el grave impacto social que tenía el mismo sobre el núcleo de población de Curro. Unas reivindicaciones que también compartía el PP. Un gobierno del Partido Popular, el de la Diputación, desarrolla, además, el polígono industrial de Barro-Meis en esa zona por lo que pretendía aprovechar el "macroenlace" para conectar de forma adecuada los tráficos pesados de la zona industrial con las vías de alta capacidad sin que esto afectase a los vecinos. Tras la llegada del PP al gobierno de la Xunta el conselleiro de Infraestructuras, Agustín Hernández, decidió paralizar el proyecto para darle este nuevo enfoque. En ese momento los vecinos también decidieron aplazar las continuas manifestaciones que hasta entonces llevaron a cabo de manera constante contra el proyecto que defendía la anterior consellería del bipartito.