J.F. - VILAGARCÍA
La división entre Arousa y el resto de la provincia está más marcada que nunca. Los trabajadores de la zona norte de Pontevedra se muestran firmes y aseguran que no van a ceder al chantaje de los sindicatos de Vigo, "manipulados y controlados por el naval". La asamblea ayer se vio reducida en número (alrededor de unas 150 personas, la mitad que se juntaron en la del lunes), pero los ánimos estaban más crispados que nunca.
No gusta la división que existe entre los sindicatos a la hora de negociar y no gusta que Arousa dependa del resto de la provincia para decidir su propio futuro. Así de claros fueron ayer los trabajadores de O Salnés y Ullán que hoy, como desde el lunes, seguirán acudiendo a sus fábricas.
Sin delegados sindicales en el medio, tomaron la palabra, de uno en uno, algunos de los afiliados, prácticamente a título personal. Muchas voces quisieron resaltar que, pase lo que pase ahora, "el convenio está sin firmar" mientras los que "estamos en peor situación seguimos igual, sin nadie que desde arriba se quiera mojar", afirmaba un escamado afiliado de Comisiones Obreras.
A Coruña, Lugo y Ourense tienen aprobados sus convenios desde hace tiempo, mientras que en Pontevedra el objetivo parece más lejos que nunca. "El naval de Vigo parece que es lo único que importa porque es lo que le importa a los sindicatos, pero a nosotros nadie nos pregunta" asegura un empleado de una fundición. Y es que la mayor parte de los allí presentes dejaron claro que, cada día, se ven menos representados por los sindicatos y creen que la protesta, hoy, obedece más a intereses políticos que a reivindicaciones laborales.
"La CIG dice que va a venir a tapar las grietas que se han formado entre los trabajadores, pues tienen que saber que aquí, en Arousa, lo que hay es un socavón" recalcaba uno de los pocos trabajadores que aseguró haber acudido en el día de ayer a Vigo para seguir la evolución de los acontecimientos. "Está claro que nuestros intereses no son los mismos que los del naval, no jugamos a su misma pelota y no vamos a seguir bailando la música que tocan" zanjó el obrero.
Sin embargo, los trabajadores del metal de Arousa, aunque han decidido seguir trabajando, quisieron dejar claro que el convenio les afecta y que "si no tenemos un acuerdo no es sólo por los sindicatos, si no porque tenemos una patronal que se luce". A muchos de los allí presentes les parece más que razonable la propuesta de la Xunta de Galicia, de un aumento del 2,5% el primer año y un 1,25 el segundo y el tercero, siempre sumando el IPC, una propuesta de convenio que se encuentra en el medio de lo que pide la patronal (con sólo el IPC el segundo y el tercer año) y los sindicatos (con un 4% el primer año).
El temor a posibles represalias por parte del sector más duro de la protesta también planeó en la asamblea celebrada ayer. "El problema no es que mañana nos vengan unos piquetes de Arousa, que son nuestros compañeros, a decirnos que no trabajemos, el problema es que mañana lleguen un grupo de terroristas sindicales y nos revienten el taller, eso no hay forma de pararlo y vamos a perder mucho" aseguró uno de los trabajadores presentes.
Las acciones emprendidas en Vigo contra algunos concesionarios y empresas que, en el inicio de la huelga, decidieron trabajar, todavía pesan en las decisiones de muchos, aunque también se oyeron voces contrarias que llamaban a la unidad y a "no tener miedo de las represalias" en defensa del trabajo y del sueldo a final de mes.
Al final, casi una hora de tensa asamblea para que la mayor parte saliese de allí con menos ganas que nunca de continuar con la protesta, con la intención de lograr un convenio digno pero de no perder el puesto de trabajo en el intento. Hoy, a las ocho, se volverán a reunir a la espera de una noticia de última hora procedente de Vigo. Pero la intención de continuar trabajando ya no hay manera de moverla.