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J.F. - VILAGARCÍA La tensión vivida en la asamblea del metal de la zona arousana ayer fue mayor que otros días, motivado por las escasas noticias que llegaban desde la mesa de negociación de Santiago de Compostela. Alrededor de un tercio de los trabajadores incluso abandonó momentáneamente la asamblea, tras mostrarse dispuestos a abandonar la huelga de forma definitiva. Sin embargo, los ánimos lograron calmarse –sobre todo cuando se conoció la ruptura de las negociaciones en la mesa– y el sector ha decidido trabajar sólo un día más en espera de lo que se acuerde hoy en Vigo.
Cerca de 300 trabajadores del metal se dieron cita ayer en el Auditorio de Vilagarcía, al margen de centrales sindicales y cualquier tipo de líder, con la intención de tomar una decisión definitiva con respecto al conflicto que se mantiene ya por vigésimo día consecutivo. La masa de obreros no estuvo tan unida como ha estado en otras ocasiones y en la asamblea se distinguían claramente dos grupos predominantes.
Por un lado, estaban los que interpretaban la vuelta al trabajo como "un correctivo para los sindicatos" pero que creían firmemente en que Arousa "sigue dentro del conflicto" y no se podía desmarcar por completo de la convocatoria. Por el otro –el grupo más numeroso– estaban los que apostaban por abandonar definitivamente la huelga y no aceptaban volver a reunirse, un día más, en un conflicto que se eterniza y que toca ya los meses de vacaciones.
La tensión fue creciendo durante el primer cuarto de hora de la asamblea y cada vez parecía más cerca un final sin acuerdo. De repente una gran parte de los asistentes comenzó a levantarse gritando consignas como "queremos trabajar" y abandonó la sala. Entonces algunos de los que hasta el momento se habían erigido como portavoces salieron detrás y los intentaron convencer de que volviesen a la sala.
Fue la noticia de la ruptura de las negociaciones en Santiago –a donde un gran número de trabajadores había acudido en peregrinación– la que volvió a sentar al grupo, y entonces la decisión estuvo clara. Hoy trabajarán y se volverán a reunir a las ocho de la tarde, hora a la que esperan que los trabajadores de Vigo hayan tomado una decisión definitiva (se reúnen este mediodía).
Así las cosas, casi todo apunta a que la protesta se paralizará hasta el mes de septiembre, para que aquellos que quieran o puedan, disfruten de las vacaciones. A pesar de todo, mientras ayer se abandonaba la asamblea se oían multitud de voces que estaban en desacuerdo con lo que se está dilatando esta protesta y aseguraban que, haga lo que se haga, lo que menos se puede proponer ahora es irse de vacaciones para volver a la huelga dentro de dos meses.
En la tensa reunión mantenida durante la tarde de ayer, los sindicatos volvieron a brillar por su ausencia, después de que los trabajadores se desmarcasen de la huelga al considerar que estaban "siendo utilizados" por el sector del metal en Vigo, un sector que tiene allí intereses y características diferentes a las que se registran en la comarca arousana.
CIG reconoce de forma velada que no puede obligar a ir a la huelga
En las últimas horas se ha relajado el conflicto intersindical en Arousa y CIG no ha cumplido con su amenaza de "restaurar la disciplina" entre los obreros de O Salnés. Desde el sindicato nacionalista han llegado a reconocer en las últimas horas, pero de forma velada, que no pueden obligar a los trabajadores a secundar la huelga, si ellos no quieren.
Desde hace varios días la tranquilidad es absoluta en concesionarios y empresas metalúrgicas de O Salnés y Ullán, y se han registrado algunas acciones aisladas de pequeños piquetes que, sin embargo, poco pudieron hacer para evitar que los trabajadores regresasen a sus fábricas.
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